Los restaurantes, al borde de la asfixia en Mallorca: “Después de esto solo queda el cierre”

Irene R Aguado | 20/12/2020

Se dice que la cocina no muere nunca, pero este virus está decidido a echar todo por tierra. Entre los que siguen al pie del cañón, luchando en primera línea para que el país supere los estragos de la pandemia, están los bares y los restaurantes.

Los grandes damnificados de la crisis de la COVID agonizan con cada endurecimiento de las restricciones, y las medidas poco amables para la hostelería que decretó este lunes el Govern balear, con la entrada en Mallorca de la fase 4, han sido la gota que ha colmado el vaso.

Ahora, los bares y restaurantes tendrán que cerrar el interior de los establecimientos y solo podrán servir en las terrazas, aunque no todos disponen de esta opción. Además, con el objetivo de evitar lo que se conoce como ‘tardeo’, se les ha obligado a cerrar a partir de las 18:00h los viernes, sábados y vísperas de festivos.

Buscando la forma de compensar a los perjudicados, el Govern impulsó ayudas de hasta 1.500 euros para bares, cafeterías y restaurantes de menos de 20 trabajadores. Sin embargo, muchos de ellos han tenido que invertir cantidades mucho mayores para que su local salga a flote.

‘Renovarse o morir’, dice el refrán, aunque en la práctica no es fácil. Han adquirido medidores de oxígeno y separadores; han reorganizado el local para mantener la distancia; han colocado carteles informativos y gel hidroalcohólico; han reajustado su stock; han tenido que acogerse a ERTE; han tenido que sobrevivir con el aforo reducido, y, aún así, la pandemia cree que todavía no es suficiente, por lo que ha decidido sacudir las Islas una tercera vez.

En el mismo refranero se dice que a la tercera va la vencida, pero el coronavirus no hace más que burlarse de todo lo preestablecido. Nadie sabe a ciencia cierta qué pasará y cuándo acabará todo. Los locales viven en la incertidumbre, sin ninguna planificación económica a medio y largo plazo.

"A VER SI CON SUERTE PODEMOS PAGAR TODOS LOS GASTOS"

“No sé cómo vamos a salir de esta”, lamenta Óscar. Regenta un restaurante familiar en el Arenal, conocido como Casa Aurelio. No tiene terraza, y la opción de ponerla no es rentable porque solo tendría espacio para dos mesas. Así que se ha visto obligado a echar el cierre en su local y apostarlo todo por la comida a domicilio.

“Lo que nos salva es que podemos hacer paellas para llevar y el bar es conocido. A ver si así, con suerte, podemos pagar el alquiler, los impuestos, la Seguridad Social y todos los gastos”, lamenta Óscar. Además, asegura que con las restricciones se perderán “días clave” para la hostelería, como el 24 de diciembre, o el 1 y el 6 de enero, cuando las familias siempre se reúnen para comer y cenar.

Acerca de las ayudas de 1.500 euros, critica que “son ínfimas, no sirven para salir del paso”, dice: “Y menos si ni siquiera puedo abrir mi negocio”.

Óscar comenta, apenado, que “parece que quieren hundir a la clase media”. “No están ayudando al pequeño negocio. Nosotros somos ciudadanos de a pie, nos matamos a currar, rescatamos bancos, acatamos órdenes, y ahora que somos nosotros los que necesitamos una ayuda… ¿quién nos la da? Nadie”.

“Y aún así, los políticos siguen cobrando sus sueldos vitalicios. Ojalá todos pusieran de su parte para salir de la situación, pero a la gente currante no la ayuda nadie”, dice el responsable del restaurante, lleno de tristeza y rabia.

Poco después de que el Govern anunciara las últimas restricciones, este hostelero decidió forrar su fachada con carteles que ironizan con la situación: ‘Este restaurante solo abrirá para llevar: sábados mediodía, domingos mediodía o si la señora Armengol necesita tomarse un Gin tonic’.

‘Debido a las nuevas medidas de este Gobierno, nos vemos obligados a cerrar nuestro negocio y con ello dejar de ingresar para poder comer’, dicen los carteles de Casa Aurelio: ‘Hemos rescatado a la banca con nuestros impuestos, ¿ahora quién nos rescata a nosotros?’.

"DESPUÉS DE ESTO SOLO QUEDA EL CIERRE, ES LO PEOR QUE VAMOS A VIVIR"

En las mismas está Gabriel, el responsable de un pequeño negocio familiar cerca de la Plaza San Francisco de Palma. Es una pizzería conocida como Il Porticato y ubicada en la calle Ramón Llull.

En este restaurante trabajan su mujer y sus dos hijos. Sin embargo, tras las últimas restricciones que anunció el Govern, Gabriel se ha visto obligado a despedir a su hija pequeña y mandar al ERTE a su otro hijo para sacar adelante el negocio: “Lo veo muy complicado, pero vamos a aguantar lo máximo que se pueda”, dice.

No tienen terraza ni opción viable de ponerla, por lo que se han visto obligados a echar el cerrojo hasta que suavicen las medidas restrictivas. El hijo de Gabriel, Mauri, dice que en los 30 años que lleva abierto el restaurante, no recuerda ningún momento peor que el de ahora: “Después de esto ya no queda nada más. Solo el cierre. Esto es lo peor que vamos a vivir”.

Lo que no entiende Gabriel es por qué están obligados a pagar la totalidad de los impuestos: “¿Si solo podemos llenar el restaurante al 50%, por qué tenemos que pagar el 100% de los impuestos? Entiendo que ellos no tienen un duro, pero todo esto para nosotros también es nefasto”.

La salvación de este restaurante -y de muchos otros- son los clientes fieles, que siguen yendo a comer al local año tras año, y que apoyan al negocio en este momento tan difícil. Aún así, Gabriel ha tenido que pedir un préstamo ICO “para vivir tranquilo”, que espera devolver íntegro y sin problemas cuando termine la pandemia, aunque dice que en estos tiempos ni siquiera prevé “lo que pasará mañana”.

En cuanto a la ayuda de 1.500 euros, Gabriel lo tiene claro: “Bienvenidos sean, pero no ayudan demasiado. No bastan ni para el alquiler”. “Esto se nos hará muy cuesta arriba”, lamenta.

"LOS POLÍTICOS SE SUBEN EL SUELDO Y A NOSOTROS NOS SUBEN EL IVA"

"Ayer solo lloraba, hoy también he llorado y mañana no sé si me dará algo". Son palabras de la gerente y cocinera del Bar Celler de Randa, al borde de la desesperación. Se siente desprotegida frente a la forma de actuar del Ejecutivo autonómico, y, de hecho, asegura que "mientras los políticos se suben el sueldo, a nosotros nos suben el IVA".

Montar un restaurante era la ilusión de su vida. Así que en abril de este año decidió materializar su sueño, y asumió la responsabilidad de este conocido local en Randa. Hoy, sabe que no fue el momento más oportuno para emprender.

Se siente con la responsabilidad de diez trabajadores que dependen del negocio, y no quiere dejar a nadie atrás. Pero los números no salen y la realidad es que, si las restricciones continúan durante mucho tiempo más, se tendrá que plantear si baja la persiana de su restaurante para siempre: "Me han quitado la ilusión y las ganas de todo", dice abatida. 

Decoró su restaurante con motivos navideños para alegrar a sus clientes, aunque de poco sirvió. "Se cargaron Pascua, se cargaron el verano, y ahora se han cargado la Navidad, que era el último cartucho que nos quedaba". Su última opción para estas fiestas es la comida para llevar, por lo que ha colgado el menú del restaurante en sus redes sociales.

Para ella, lo más importante es cuidar de sus clientes, un lema que siempre tiene presente. Por eso compró el mejor generador de ozono del mercado y comprobó que si aireaba el local, en unos pocos minutos el aire estaba renovado.

Otra inversión que apenas sirvió, pues ha tenido que cerrar pocos días después de hacerla. A estas alturas, la cocinera bromea con que no sabe si invertir en estufas para que sus clientes no pasen frío, por si al cabo de poco el Govern le obliga a retirarlas por contaminación.

Lo tiene claro: "En los restaurantes apenas hay contagios.  Si cumples todas las medidas, no hay peligro. Pero por alguna razón, nos tienen como los apestados. Luego vas al autobús o a cualquier centro comercial y la gente está amontonada", concluye.

"NO QUIERO AYUDAS, QUIERO QUE NO ME PUTEEN"

En la calle Federico García Lorca, cerca del Auditorium de Palma, está el restaurante Toque. Su chef Claude tiene un mal recuerdo de la primera ola de la pandemia, cuando se vieron obligados a cerrar, pero al ser preguntado por estos últimos meses, tampoco las tiene todas consigo.

El hachazo también ha llegado a este cocinero belga, que ha tenido que reducir su plantilla y ha perdido mucha clientela desde marzo. El negocio ha tenido que recurrir a varios préstamos para seguir funcionando, y eso que "antes de empezar la crisis, el restaurante fue solvente durante muchos años". 

Acerca de la ayuda del Govern, exclama: "¿1.500 euros? Con eso no me llega ni para pagar el alquiler. Pero bueno, bienvenidos sean, porque la última vez no nos dieron nada...". Al cabo de un rato de conversación, el cocinero acaba confesando: "Mira, en realidad yo no quiero ayudas, lo único que quiero es seguir trabajando y que no me puteen". Además, tiene muy claro quién le ayuda realmente: "El que me salva de la crisis es el cliente que viene a comer. No me salvará ningún político con soluciones milagrosas y cuentos chinos". 

De todas formas, el cerrojazo definitivo no está en su punto de mira, por una simple razón: "Yo no tengo suficiente dinero para cerrar mi empresa. Tendría que despedir a todo el personal, y eso son decenas de miles de euros. No dispongo de todo ese dinero", lamenta.

Lo que Claude lleva peor es ver cómo a otros locales "no les pasa nada por incumplir las restricciones". Asegura que si pasea por su zona ve otros restaurantes que "se saltan la ley a la torera, y nadie les dice nada". Frente a esto se siente muy molesto, y concluye: "En este país, si incumples, ganas, y si cumples, eres el gilipollas de turno".

"SI LA HOSTELERÍA SE HUNDE, NOS VAMOS TODOS DETRÁS"

Este diario también se ha puesto en contacto con el encargado del restaurante Bríos, en Marratxí, donde también han tenido que aplicar -otra vez- un ERTE por lo menos hasta finales de enero para salir del paso frente a las nuevas restricciones.

El responsable de Bríos no se explica por qué se han tomado estas medidas: “Llevamos la desinfección a rajatabla, limpiamos el suelo y el baño cada poco rato y cumplimos las medidas de aforo y distancia, y aún así nos cierran. Luego vas a un centro comercial y la gente está apelotonada”, y asegura: “Se están cebando un poco con la hostelería”.

Como otros restaurantes, lo que más lamentan es que han perdido “la oportunidad de hacer los servicios de Navidad”, lo que ha servido de colofón para “un año fatídico”. Para estas fiestas ya tenían todo preparado: las reservas llenas, el esquema de la colocación de las mesas y los turnos del personal. Ahora han tenido que cancelar todos los planes, y lo que es peor: “Son miles de euros de caja que no vamos a hacer”, asegura el responsable.

Acerca de la posibilidad de seguir trabajando solo con la terraza, el encargado ve un gran problema: “Que el tiempo no acompañe, porque no es lo mismo ir a tomar un café que ir a comer en una terraza”. Las características y dimensiones de la cocina del restaurante tampoco permiten realizar servicio a domicilio, únicamente comida para llevar. Por eso han bajado la persiana del local, por lo menos, durante un mes y medio.

Y por eso, también, prevén un mal futuro a largo plazo para Mallorca. “La hostelería mueve la mayor parte de la economía de la isla, y todo es una rueda”. Añade que cuando el local cierra, deja de hacer pedidos a sus proveedores, y éstos a sus distribuidores, y así así sucesivamente: “Si la hostelería se hunde, nos vamos todos detrás”, augura el responsable, uno más entre todos los afectados por las restricciones en Mallorca.

Sentimiento general

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Comentarios

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  • Perla - Diciembre 26, 2020 a las 23:09
    Ebtuebdo y vivo la misma situación con un pequeño restaurante en Palma, mis clientes de menú ea gente mayor con ilusión reabrimos con todas las medidas pero los pocos que aun se podian permitir venir no resisten comer al frío em la calle...y muchos de ellos ya no tienen fuerza para cocinarse...sin ayudas pero con todos los impuestos que bos caen y la mercadería qur sigur subiendo sus precios..la gente no puede ya ni tomarse un cafe para resguardarse unos minutos del frio ..asi vamos a la ruina pero si podemos apilarnos en supermercados, centroa comerciales, peluquerías y centros de belleza para ponernos guapos...consumismo versus hosteleriaa a la ruina ...cerraremos todos y cyabdo quieran tomar un cafe con la excusa de ir al baño... que sean los mismos politicos que nos atan quiénes tengan un buen apretón en la calle...donde los bares y restaurantes ya no estén porque su gobierno los ha hundido. Quizás sea para que no cojamos virus...o para que no juntrmos fuerza para revelarnos contra el sistema...dudas son solo dudas...Responder 0
  • Oscar - Diciembre 21, 2020 a las 11:15
    Y por qué no han ahorrado lo suficiente ya que muchos de estos que ahora lloran han tenido años de ganar un pastón cuando nosotros los empleados trabajadores estamos siempre mal pagados y ahora peor...nadie nos da nada a no ser que no tengamos na de naResponder 1
      Guiri - Diciembre 21, 2020 a las 14:11
    Hombre, ponte de autónomo y ya entenderás porque.... Imaginate que puedas ahorrar para el invierno y que tienes todo organizado para el año que viene, el año siguiente pasa lo del covid y te gastas todo lo ahorrado en alquiler y otras cosas sin tener entradas, quieras o no te vas quedando sin dinero para el año que viene y entonces cierras... Y con la empresa se van los trabajadores... Tu dices que están mal pagados pero si los alquileres fueran proporcionados con los sueldos de los trabajadores no hubieran problemas... Pero aquí es mallorca un estudio de 20 metros cuadrados vale más de la mitad de un sueldo básico... Eso no me parece normal para los tiempos que hay...Responder -2
  • Guiri - Diciembre 21, 2020 a las 09:26
    Deseo que mallorca y sus políticos vivan la peor crisis de sus vidas y que los ciudadanos vayan a pillar los políticos en sus casas y a llenarlos de ayudas!!Responder 0
  • María Menéndez - Diciembre 20, 2020 a las 17:54
    Pues deberían cuidar de que se respeten las medidas, yo veo gente en terrazas sin mascarillas y fumando.Responder 2
  • Hola - Diciembre 20, 2020 a las 17:48
    No sois clase media, sois clase trabajadora. La clase media es otra.Responder 0
  • La verdad - Diciembre 20, 2020 a las 15:10
    Sinceramente hay muchos locales que hace años que tendrían que haber cerrado... Locales que se demoran en pagar los alquileres, a proveedores, trabajadores o justos para cualquier factura, y mucho antes de esta pandemia. Gente que no tiene nociones de como llevar una empresa y se van a la aventura y luego se van lamentando echando la culpa a los demás y no por su mala gestión. Y muchos otros sectores que si deberían salir a flote. Reafirman que Mallorca sólo es turismo y están muy equivocados. Cuanta gente hay trabajando de temporada y en invierno se tocan el ciruelo y además cobrando parte en negro. Que el gobierno es una m.... sí, pero a nosotros nos derrotado el consumismo y demás...Responder -7
  • Yo - Diciembre 20, 2020 a las 12:46
    No deseo crear polémica, pero los que trabajamos en el aeropuerto, muchos no hemos trabajado lo que tocaba, otros ni empezaron a hacerlo, y no he visto ni que se nos entreviste, ni manifestaciones, ni lacitos ni nada.
    Repito, no deseo crear polémica, pero hay otros sectores y estamos olvidados...y si no trabajamos, no consumimosResponder 2
      Pep - Diciembre 20, 2020 a las 17:16
    Creo que tu trabajas pero no tienes nada invertido en el, de segundas no es que no se gane lo que toca, si no que estamos poniendo mucho dinero de nuestro bolsillo desde el principio y los trabajadores dependen de nosotros, piensa un poco antes de escribir.
    Bon nadalResponder 2
  • Pep Toni - Diciembre 20, 2020 a las 11:10
    La mayor ayuda que puede hacer un político es dejar de gastar y bajar la carga fiscal a ese sector. Cuando se dan ayudas se pierde mucho dinero por el camino, la gestion de recaudar a unos, la de repartir a otros y la más importante la ineficiencia de la administración.Responder 3
  • Carlos - Diciembre 20, 2020 a las 10:23
    Y las agencias de viaje? ... Estamos hace mucho tiempo sin ingresos, los restaurantes y bares seguian haciendo caja y las agencias cero .... Espero que si vuelven a llegar ayudas sean para todos los sectores y no se deje de lado a las agencias de viajes.Responder 2
  • Carmen - Diciembre 20, 2020 a las 10:18
    Sin duda es terrible la situación de los restaurantes.
    El Covid modifica la forma de actuar en Navidad, ir a comer o cenar era habitual en estos días.
    Pronto todo el panorama cambiará y volveremos a celebrar frente a la mesa un encuentro de amigos, familiares, etc.
    Feliz Navidad.Responder 2
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