Los pilares que sustentan a Maduro en el poder en Venezuela

EP | 02/12/2020

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Casi dos años después de que Juan Guaidó diera el paso de proclamarse presidente encargado de Venezuela con la vista puesta en la salida de Nicolás Maduro del poder y obtuviera el respaldo de buena parte de la comunida, el heredero de Hugo Chávez sigue en su puesto y se dispone a celebrar unas elecciones parlamentarias en las que, a falta de los grandes partidos opositores, el PSUV se hará con la mayoría.

La campaña de presión diplomática, con la retirada de su reconocimiento como presidente legítimo de Venezuela incluida, así como las sanciones impuestas tanto en contra de Maduro como de su entorno más cercano, abanderadas por Estados Unidos y defendidas a capa y espada por Donald Trump, no han terminado de hacer mella en el régimen chavista que, pese a una gravísima crisis económica, aún sigue aferrado al poder.

El principal motivo es que el apoyo del Ejército a Maduro no se ha resquebrajado. De poco han servido los reiterados llamamientos de Guaidó a las fuerzas de seguridad a ponerse del lado de los venezolanos y la Constitución y abandonar al presidente o el fallido levantamiento militar del 30 de abril de 2019.

Esto se explica por el enorme peso que el estamento militar tiene no solo en la política venezolana, sino también en su economía. Desde que en 2013 tomara las riendas del país, Maduro ha seguido aumentando de forma gradual los privilegios que ya había venido otorgando Hugo Chávez a los rangos superiores.

Según un informe del 'think-tank' Crisis Group de 2019, Venezuela tenía más de 2.000 generales y almirantes activos y retirados frente a los menos de 1.000 de Estados Unidos pese a contra con más de un millón de efectivos. Como resultado, "los altos mandos ahora controlan sectores enteros de la economía, ocupan importantes cargos políticos y administrativos y supervisan la seguridad interior del país".

Ante semejante poderío, resulta complicado pensar que los oficiales del Ejército puedan retirar su apoyo a Maduro. "Los militares han recibido señales equivocadas en los últimos años, sin garantías de preservación de incentivos económicos", destaca Geoff Ramsey, director para Venezuela del 'think-tank' Washington Office on Latin America (WOLA), en declaraciones a Bloomberg. La idea hasta ahora de que 'vosotros hacéis el trabajo duro de derrocar a Maduro y luego hablamos' no ha funcionado", subraya.

"LOS FABULOSOS CINCO"

Pero si Maduro sigue al mando en Venezuela también se debe a que cuenta con poderosos aliados fuera del país, "los fabulosos cinco", como los describen Moisés Rendón y Claudia Fernández en un artículo para el 'think-tank' Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Se trata de Rusia, China, Cuba, Irán y Turquía.

Rusia se ha convertido en los últimos años en uno de los mayores aliados de Caracas a pesar de que, como subrayan ambos expertos, a priori no hay razones para comprender esta apuesta de Moscú, toda vez que el principal recurso de Venezuela es el petróleo y el gas, algo que comparte con sus amigos rusos.

"Para Nicolás Maduro, la asociación con Rusia es esencial. Sin tener mucho en cuenta el riesgo comercial o financiero, Rusia actúa como prestamista de último recurso, ayuda a Venezuela a evitar las sanciones petroleras, fomenta las campañas de desinformación y ofrece suministros militares al régimen de Maduro", resumen Rendón y Fernández.

En lo que se refiere a China, el cortejo al gigante asiático como alternativa a Estados Unidos comenzó con Chávez y para 2015 Pekín ya había prestado al país más de 64.000 millones de dólares y colaboraba en numerosos sectores. Sin embargo, la muerte de Chávez y la caída del precio del petróleo llevó a los prestamistas chinos a mostrarse más cautos.

"Aunque el presidente Xi Jinping siguió cooperando con el régimen de Maduro, la financiación se canalizó principalmente mediante 'joint venture'", muchas de las cuales estaban diseñadas para fortalecer la producción petrolera del país, según los expertos. En 2012, Venezuela recibía el 64 por ciento de los préstamos chinos a América Latina pero la cifra cayó al 10 por ciento para 2016.

En la actualidad, Pekín mantiene su apoyo a Maduro, algo que Rendón y Fernández consideran "comprensible", puesto que Caracas aún debe 20.000 de los más de 64.000 millones de dólares prestados desde 2008. Pese a que ha habido conversaciones informales con el entorno de Guaidó, por ahora China "cree que las opciones de que haya una transición política en Venezuela son aún escasas".

CUBA, ALIADO IDEOLÓGICO

Cuba, por su parte, es más un "aliado ideológico" que a día de hoy "sigue desempeñando un fuerte papel asesor en asuntos internos y de política exterior en Venezuela", legado de la estrecha amistad que unió durante años a Hugo Chávez y Fidel Castro. Desaparecidos ambos, la relación se ha mantenido por la "necesidad mutua de auto preservación" más que por la relación de Maduro con el régimen cubano, destacan los dos analistas.

La isla sigue dependiendo del petróleo venezolano y a su vez "es un elemento integral del sistema de control social y represión que el régimen de Maduro usa para permanecer en el poder", añaden. Así, los cubanos siguen ofreciendo apoyo de Inteligencia y monitorizando las actividades domésticas y militares, principalmente a través de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Funcionarios cubanos no solo desempeñan un papel central a la hora de planificar y torturar a disidentes y manifestantes sino que entrenan a los agentes venezolanos en técnicas de interrogatorio, incluidos métodos de tortura, según Rendón y Fernández, que inciden en que un cambio de régimen en Venezuela representa una "amenaza existencial" para el régimen cubano, de ahí el que para La Habana la restauración de la democracia no sea su mejor opción.

IRÁN Y TURQUÍA

Sin duda el apoyo de Irán ha sido el más evidente en los últimos meses. El país ha enviado varios barcos con petróleo a Venezuela en medio de la grave carestía. La relación, de larga data --Venezuela fue uno de los primeros países en reconocer al régimen de los ayatolás tras la Revolución de 1979--, se sustenta sobre todo en su posición común como enemigos de Estados Unidos más que en el beneficio económico.

Mientras Chávez estuvo en el poder, Venezuela fue para Irán la puerta de entrada para su expansión económica y diplomática en América Latina, principalmente en Ecuador, Bolivia y Nicaragua, pero con Hasán Rohani ya en el poder y la llegada de Maduro, la relación se enfrió, aunque parece haberse recuperado en los últimos tiempos en medio de la creciente presión internacional sobre ambos.

Turquía ha sido la última incorporación a este grupo de apoyos internacionales. El acercamiento entre los dos países, que en el pasado mantuvieron varios encontronazos, ha venido gestándose por la política cada vez más anti-estadounidense adoptada por Recep Tayyip Erdogan, principalmente a raíz del golpe de Estado fallido de 2016.

"Para Turquía, Venezuela es un actor periférico de relativamente poco significado geopolítico o económico. Por contra, para Venezuela, Turquía es un salvavidas económico y político en medio de las cada vez más sofocantes sanciones y del aislamiento diplomático", destacan los expertos, que ponen como ejemplo el tráfico de oro que Venezuela ha llevado a cabo con Turquía para poder comprar alimentos.

Dado que Turquía es miembro de la OTAN y mantiene una estrecha relación con Estados Unidos, Rendón y Fernández sostienen que Ankara podría ser el país mejor situado para facilitar una transición democrática en Venezuela. Además, sostienen que el 'gobierno' de Guaidó debería seguir presionando a los "fabulosos cinco" y buscar vías para interrumpir su apoyo a Maduro.

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