Los insectos ya se camuflaban hace 165 millones de años

Redacción | 02/09/2020

XIAORAN ZUO

Científicos chinos han descubierto la evidencia más temprana conocida de un insecto que imita un liquen como estrategia de supervivencia.

El estudio, publicado en eLife, sugiere que la crisopa de polilla jurásica Lichenipolystoechotes imitó al liquen fósil Daohugouthallus para ayudar a ocultarse de los depredadores. Esta interacción data de hace 165 millones de años, lo que indica que el sistema de mimetismo de líquenes e insectos (o ‘mimesis’) estaba bien establecido durante el período mesozoico medio y proporcionó a las crisopas estrategias de supervivencia altamente perfeccionadas.

Los animales a veces imitan a otros organismos o usan camuflaje para engañar a los depredadores. Los líquenes, que consisten en un hongo y un alga que viven en las proximidades, a veces tienen una apariencia similar a una planta y en ocasiones son imitados por animales e insectos modernos. Uno de los casos más conocidos de asociación entre líquenes e insectos es cuando la polilla moteada adquirió una mutación que la volvió negra durante la Revolución Industrial en Gran Bretaña, lo que permitió que la polilla se mezclara con los troncos de los árboles y los líquenes oscurecidos por el hollín.

“Dado que los modelos de líquenes están casi ausentes en el registro fósil de la mimesis, todavía no está claro cuándo y cómo surgió por primera vez la asociación de mimetismo entre los líquenes y los insectos”, explica el autor principal Hui Fang, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Academia de Estudios Multidisciplinarios, Capital Normal University, en Pekín. “La clave para responder a esta pregunta es encontrar ejemplos tempranos de un insecto parecido a un liquen y un fósil de liquen coexistente”.

Fang y su equipo descubrieron depósitos en la localidad de Daohugou 1 de Mongolia Interior, en el noreste de China, que mostraban la mimesis de liquen de 165 millones de años. Las muestras incluían dos especies de crisopas que se asemejaban a un liquen coexistente del Jurásico Medio más reciente.

Después de confirmar la aparición del liquen jurásico, el equipo documentó esta relación mimética describiendo similitudes estructurales y medidas detalladas de la crisopa y el liquen. Sus resultados sugieren que cuando las crisopas descansan en un hábitat rico en líquenes, una combinación casi perfecta de sus apariencias ayudaría a que los insectos se oculten de los depredadores.

“Nuestros hallazgos indican que hace 165 millones de años existía un microecosistema formado por líquenes e insectos en el noreste de China”, concluye el autor principal Yongjie Wang, profesor asociado de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Academia de Estudios Multidisciplinarios de la Capital Normal University. “Esto se suma a nuestra comprensión actual de las interacciones entre los insectos y su entorno en la Era Mesozoica, e implica que hay muchas más relaciones interesantes de insectos esperando ser descubiertas”.

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