Los carteristas detenidos en Palma utilizaban a menores, simulaban ser turistas y robaban a la carta

Esther Ballesteros | 13/08/2020

Los carteristas detenidos en la macrorredada llevada a cabo esta semana en Palma llegaron a utilizar a menores para la comisión de hurtos y estafas, simulaban ser turistas para llevar a cabo con mayor eficacia los delitos e incluso robaban a la carta para sus familiares, quienes, desde su país de origen, les solicitaban artículos y objetos que posteriormente sustraían en Mallorca.

Según señala la Policía Nacional, llegaron a cometer hasta 300 hechos delictivos en los últimos tres meses. Los investigadores no descartan que estas cifras puedan aumentar puesto que la operación continúa abierta. Hasta el momento, los agentes han arrestado a un total de 34 personas y prevén emitir hasta  18 órdenes europeas de detención y entrega.

Los investigadores han dado a conocer el modus operandi empleado por la organización, cuyos objetivos eran, principalmente, turistas que venían a pasar sus vacaciones en Mallorca y cometer hurtos a la carta en establecimientos comerciales.

El pasado mes de octubre se decidió solicitar colaboración a la Policía Local de Palma, ya que en sus dependencias también denunciaron numerosos turistas que habían sido víctimas de los robos. Comenzaron así a realizar las investigaciones finales para posteriormente llevar a cabo la fase de ejecución del operativo.

El aumento de denuncias en las que se ponía en conocimiento el hurto de carteras, mochilas, tarjetas de crédito y teléfonos móviles en las principales zonas de la isla como la Playa de Palma, Catedral, Castillo de Bellver, autobuses de línea, casco antiguo de Palma, puerto de Alcúdia, Paguera, puerto de Andratx y de Sóller, Valldemosa y Cala Ratjada pusieron en preaviso a la Policía Nacional.

Según las pesquisas, los carteristas siempre buscaban recibir el menor castigo posible por parte de la justicia española. Por ello, su modalidad era la del "carterista", intentando con ello no superar en más de 400 euros lo sustraído y no utilizar violencia ni intimidación. Así, empleaban las "muletas", objetos y disfraces que disimulaban su actividad, utilizaban a menores de edad en determinadas ocasiones y alternaban a compinches dentro de un mismo grupo.

La organización estaba estructurada y jerarquizada, con reparto de tareas, concierto previo y coordinada para cometer los ilícitos penales. Tras un estudio minucioso por parte de los agentes de la Policía Nacional, se determinó que los carteristas formaban parte de una organización criminal de ámbito internacional perfectamente estructurada, jerarquizada y estable a lo largo de décadas. Su única finalidad era enriquecerse económicamente de los turistas.

Los investigados, todos ellos de origen rumano y de edades variables, se coordinaban perfectamente para cometer los robos, intercambiarlos por dinero y enviar el mismo a su país natal. Se ha constatado, además, que han actuado en diversos países de Europa.

En Mallorca disponían de una serie de personas establecidas de manera fija en la isla para ir informando a la organización del turismo que llegaba. Cuando decidían actuar, los presuntos autores de los robos se reunían cada mañana en diversas zonas cercanas a los hoteles, zonas o viviendas con el fin de planificar el día. Simulaban ser turistas, ataviados con mapas y colocándose detrás de los autocares. Conocían la llegada de los ferrys, los horarios de visitas a monumentos y los autobuses de línea hasta alcanzar el botín diario deseado.

Cuando uno de sus integrantes no rendía lo suficiente, los responsables de la organización le indicaban que hiciera otras funciones. Entre ellas, mendigar en supermercados, tocar música en semáforos e incluso ejercer la prostitución.

El objetivo de los hurtos era enviar el dinero sustraído a sus familiares en Rumanía y ellos adquirir bienes muebles e inmuebles. La media que los integrantes solían sustraer era de 4.000 euros al mes.

Uno de los principales roles de la organización era el de receptador, cuya función era dar salida al dinero y a los objetos sustraídos. Se han podido acreditar, hasta el momento, el envío de más de 1.600.000 euros en efectivo, con un promedio de 4.000 euros mensuales por persona.

En concreto, los responsables utilizaban una empresa de paquetería específicamente para conectar vía correo España con Rumanía y enviar todo lo robado. Llegaban a robar a la carta, incluso, objetos que los familiares de su país natal solicitaban a los carteristas destinados en Mallorca.

Tras las investigaciones oportunas se ha podido calcular que la organización ha tenido acceso en estos diez últimos años a un total de 12.500.000 euros aproximadamente.

Una vez localizados e identificados los integrantes que actuaban en la isla, el pasado martes se procedió a realizar la fase ejecutoria de las investigaciones. Participaron en ella cerca de 150 agentes, entre Policía Nacional y Policía Local. Se realizaron 20 registros en domicilios y establecimientos y se procedió a la detención de 34 personas, 14 de ellas mujeres. Además, se van a emitir 18 órdenes europeas de detención y entrega a los demás integrantes de la organización que en estos momentos no se encuentran en la isla.

Se han intervenido más de 300 objetos como teléfonos móviles, perfumes, gafas de sol y otros efectos, algunos de cuales figuraban como sustraídos. Además, se han intervenido ocho vehículos y numerosa documentación que está siendo objeto de análisis. La operación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.

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