La pandemia eleva casi un 70% la demanda de programas de ayuda psicológica al empleado

EP | 18/12/2020

La demanda de programas de ayuda al empleado ha experimentado un crecimiento del 67 por ciento en 2020, según los datos de la consultora Affor Prevención Psicosocial, que da cobertura a 300.000 empleados a través de este servicio de acompañamiento.

En los últimos meses, además, se ha registrado un cambio en los motivos de acceso dichos programas, aumentando no solo las consultas directamente relacionadas con la Covid-19, sino también las relativas a la propia personalidad del individuo y a sus relaciones familiares.

Así, la crisis sanitaria y la incertidumbre que ha generado han sido el principal motivo de consulta durante 2020. Las dudas más frecuentes en cuanto a la organización laboral han sido, entre otras, el miedo a regresar al puesto de trabajo, la ansiedad derivada de no poder conciliar, y el aumento en el ritmo y horas de trabajo desde que se ha trasladado la oficina a casa.

Por otro lado, en el ámbito personal, las principales preocupaciones que han atendido los psicólogos de Affor tenían que ver con la sensación de no poder desconectar una vez concluida la jornada laboral, los duelos por la Covid, los problemas de pareja y la interacción con menores.

"La monitorización y seguimiento en tiempo real de los factores psicosociales de la empresa que realizamos permite una rápida detección e intervención para evitar daños a la salud de las personas", ha recalcado la CEO de Affor, Anabel Fernández. "A nivel práctico, supone un desahogo emocional con un psicólogo sanitario, que además facilita al empleado pautas para un cambio de conducta, por lo que es una herramienta que se puede implantar en cualquier tipo de compañía, sector de actividad o tamaño, y sirve tanto para mandos intermedios como para cualquier miembro de una organización", añade.

Así las cosas, los programas de ayuda al empleado se diseñan de forma individualizada para cada organización, pero se articulan siempre siguiendo una serie de pautas, y los trabajadores realizan la comunicación de forma anónima y a través de diferentes canales que están disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana.

En primer lugar, el proceso comienza con que un psicólogo realiza una escucha activa para garantizar que comprende la demanda que formula el usuario y las necesidades que tiene para poder enfocar qué quiere trabajar o solucionar. La segunda parte, relacionada con los mecanismos de apoyo, procura una validación emocional por parte del empleado; es decir, se trata de una tarea de psicoeducación, para que la persona comprenda qué le está ocurriendo. Después, y en función del caso, se proponen pautas y herramientas de intervención efectivas, aplicando el método científico.

Así, estos programas proporcionan a la organización un mapa en tiempo real de las necesidades emocionales de los equipos. De esta forma, se ayuda a prevenir riesgos psicosociales y a poner en marcha medidas de tipo organizacional y colectivo que mejoren la salud y el bienestar emocional de las personas.

"Actualmente, el 60 por ciento de las incapacidades laborales tiene como causa, directa o indirecta, el estrés, y representa un coste aproximado de 2.000 millones de euros en España. Invertir en un programa de apoyo emocional es altamente rentable para las empresas, especialmente en el contexto actual", concluye la CEO de Affor.

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