La 'crono' de Ézaro y La Covatilla, jueces finales de La Vuelta

EP | 02/11/2020

El ciclista ecuatoriano Richard Carapaz.

La Vuelta Ciclista a España 2020 abre su última semana de competición con una general provisional abierta y todo por decidir, siendo la contrarreloj individual con subida final al Mirador de Ézaro y la etapa de La Covatilla los jueces que dirán quién vestirá de rojo en Madrid.

Tras el segundo día de descanso, en A Coruña, los aspirantes al maillot rojo se verán las caras en la contrarreloj con final en el Mirador del Ézaro, dura subida de 1,8 kilómetros al 14,8 por ciento.

Esta decimotercera etapa, de lucha individual contra el reloj, se eleva a los 33,7 kilómetros y es básicamente llana. Pero esa subida final a Ézaro, con muros de casi el 29 por ciento de pendiente, equilibrará la lucha entre los contrarrelojistas más puros y los escaladores.

La crono dará paso a dos etapas de una transición exigente. La decimocuarta, entre Lugo y Ourense sobre 204,7 kilómetros, será larga y de media montaña. Un terreno propicio para fugas, como el de la decimoquinta jornada, entre Mos y Puebla de Sanabria, la más larga de esta Vuelta con 230,8 kilómetros.

Se irá ganando altura y la jornada cuenta con hasta cinco cotas puntuables para la clasificación de la montaña. Lucha que parece tener ganada el francés Guillaume Martin (Cofidis), con 46 puntos de margen. Esta decimoquinta etapa tiene el Alto de Padornelo a 18 kilómetros de meta.

Al día siguiente, una etapa llena de incógnitas, entre Salamanca y Ciudad Rodrigo y sobre 162 kilómetros. Media montaña, de nuevo, esta vez con El Portillo (2ª categoría, de 13,8 kilómetros al 4,4 por ciento) y El Robledo, un 1ª categoría de 11,7 kilómetros al 3,8 kilómetros a menos de 40 de meta. Parece difícil lugar para ataques.

Sí debe haberlos, para no ser una decepción, en una decimoséptima y penúltima etapa que partirá de Sequeros y llegará al Alto de La Covatilla tras 178,2 kilómetros. Será terreno sinuoso, algo 'rompe piernas', con un 1ª como el Puerto del Portillo de las Batuecas en el kilómetro 49 de carrera.

Cuatro puertos más, tres de 3ª y uno de 2ª categoría, precederán la subida final a La Covatilla. Llegarán a ella con fatiga, aunque en función del ritmo del grupo de favoritos, y afrontarán unas rampas máximas del 12 por ciento en una ascensión de 11,4 kilómetros al 7,1 de pendiente media. Poca dureza, pero última oportunidad de cambiar las cosas.

Y es que al día siguiente, el domingo 8 de noviembre, tendrá lugar el paseo triunfal hacia Madrid, saliendo desde el Hipódromo de La Zarzuela, en 124,2 kilómetros de etapa llana con una última oportunidad de éxito para los velocistas.

Así se presenta una última semana, decisiva, en una Vuelta que lidera ahora mismo Richard Carapaz (INEOS Grenadiers) con 10 segundos de margen sobre Primoz Roglic (Team Jumbo-Visma), 32 sobre Hugh Carthy (EF), 35 sobre Dan Martin (Israel) y 1:50 sobre Enric Mas (Movistar Team), primer español en la general.

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