Íñigo Onieva intenta pasar desapercibido, sin conseguirlo, tras su romántica cena con Tamara Falcó

Redacción | 25/11/2020

Íñigo Onieva tendrá que acostumbrarse a la expectación mediática en cada una de sus apariciones.

Tamara Falcó está de nuevo enamorada. El afortunado no es otro que Íñigo Onieva, un atractivo ingeniero de 31 años que en los últimos días se ha convertido en uno de los protagonistas indiscutibles de la crónica rosa. Después de un par de meses de discreta relación, y una vez que su noviazgo ha sido descubierto por los paparazzi - que les pillaron en una actitud apasionada y romántica por el centro de la capital - la pareja ha decidido dejar de esconderse y presumir de su amor.

A pocas horas de convertirse oficialmente en Marquesa de Griñón, y después de asistir - tal y como os informamos - a los premios Telva Solidaridad, Tamara celebró su ingreso en la nobleza española cenando con Íñigo Onieva y otra pareja de amigos. De lo más naturales, y pese a ser conscientes de que todos los ojos estaban puestos en ello, la socialité y su novio derrocharon complicidad, mimos y pasión durante la velada.

Sin embargo, y pese a que todos conocemos ya su cara, su nombre e incluso su currículum profesional, Íñigo todavía no está acostumbrado a lidiar con los fotógrafos y reporteros que siguen, habitualmente, todos los pasos de Tamara, una de nuestras celebrities más queridas. Por ello, e intentando pasar desapercibido - algo que, por supuesto, no lo logró - el atractivo nuevo "yerno" de Isabel Preysler abandonó el restaurante unos minutos antes de que lo hiciese su novia. Lo curioso es que lo hizo con el casco de la moto puesto, evitando que le viésemos, de esta manera, la cara. Buena maniobra de despiste que, pese a todo, no le funcionó.

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