Un policía, a un detenido del caso Cursach:
EP

“Viejo, canta, que te vas a comer tu jubilación en la cárcel y de la cárcel al
cementerio“. Con esta orden, uno de los agentes de Blanqueo investigados por las presuntas irregularidades cometidas al frente del caso Cursach se dirigió en los calabozos a uno de los detenidos en la causa con el objetivo de presionarle para que reconociera que en la discoteca Tito’s se celebraban fiestas privadas para policías y cuya veracidad los investigadores ponen en entredicho.

Así lo recoge uno de los últimos informes que la Policía Nacional ha entregado en relación con los métodos que emplearon los antiguos investigadores del caso para reforzar sus acusaciones y obtener falsas pruebas incriminatorias. El documento, al que ha tenido acceso Crónica Balear, relata así los pormenores de los arrestos que, de forma presuntamente ilícita, llevaron a cabo el juez Manuel Penalva, el exfiscal Miguel Ángel Subirán y varios policías del grupo de Blanqueo.

Y entre tales detenciones, los inspectores centran parte de sus pesquisas en la del exjefe de camareros de Tito’s, Arturo Segade. Junto a él también fueron arrestados, el 15 de marzo de 2017, el director de la discoteca, Jaime Lladó, y otro extrabajador del local a raíz de las acusaciones vertidas por el testigo protegido 29, incriminaciones sobre las que se sustentó buena parte del caso Cursach y que la Policía Nacional ha acabado desmontando. Los agentes llegan incluso a considerar a este testigo como el “más peligroso” de cuantos integraban la presunta trama.

Los funcionarios policiales apuntan, sobre estas tres detenciones, que, “pese a la endeblez de las acusaciones y a que solo cuentan con la declaración del testigo protegido 29″, los tres arrestados acabaron siendo puestos a disposición judicial. Y recalcan cómo de estos hechos y de las conversaciones de Whatsapp mantenidas entre los antiguos investigadores “puede deducirse cómo utilizaron métodos ilícitos” para coaccionarles: “se habrían preocupado de saber qué letrado los defendía para modular su nivel de presión, tantearon y presionaron a los detenidos sin sus letrados (…), prolongaron el tiempo de la detención a fin de conseguir que declararan lo que pretendían”.

En este punto, el informe revela cómo antes de que los agentes condujesen a los arrestados ante el juez de guardia, intentaron prolongar su detención ya que estaban “a punto de doblar a Arturo”, como así lo hicieron saber a Penalva y Subirán en el chat que mantenían abierto entre ellos. A lo que el juez o el exfiscal responde: “qué envidia!!!” para acto seguido instar a los policías a dar “caña” hasta que el detenido “cante”.

En su declaración por estos hechos, Segade relató el modo en el que los agentes le presionaron para que reconociera unas fiestas con prostitutas en Tito’s que, según alegó, nunca existieron. “Estuvieron interrogándolo así, de malas formas, durante una o dos horas sin letrado. Acto seguido fue ingresado en los calabozos, donde un policía de aquel grupo bajó repetidamente a los calabozos a intentar que reconociera aquellos datos con frases despectivas como “viejo, canta, que te vas a comer tu jubilación en la cárcel y de la cárcel al cementerio”.

Una declaración de “ciencia ficción”

Otro de los informes recientemente aportados por la Policía Nacional aporta, asimismo, numerosos indicios de cómo, tras las tres detenciones y sin más pruebas que las declaraciones del testigo 29, los miembros del “grupo criminal” -en alusión a Penalva, Subirán y los agentes investigados- habrían llamado al testigo 26, “sabedores de que diría lo que fuera necesario a fin de, presuntamente, obtener mejoras en su ánimo de contentarlos y mantener los beneficios que le reportaban”. Según el documento, le habrían instruido para que aportara su versión en apoyo a la del 29.

La Policía Nacional señala así que, un día después de los arrestos, el testigo 26 prestó una declaración “casi de ciencia ficción” y “repleta de falsedades” con las que pretendía avalar las acusaciones vertidas por el testigo 29 respecto a las fiestas de Tito’s y la venta de drogas en la discoteca supuestamente “dirigida por los responsables del Grupo Cursach” a cambio de granjearse los favores de los policías locales que acudían a las mismas. Sobre ello, el director de Tito’s negó tajante las acusaciones, asegurando que nunca se llevaron a cabo fiestas privadas para policías.

El informe relata cómo los propios investigados comentaron que el testigo 29 había contactado con el 26 “con los datos que le habría dado Subirán, se entrevistó con éste y, acto seguido, realizaría tan oportuna declaración”. “En definitiva, se trataría, como se comprueba en este y otros informes, de que los ahora investigados utilizarían a sus testigos clave, miembros del presunto grupo criminal investigado, para apoyar con las declaraciones de unos las de los otros pese a conocer su falsedad. Obviando, además, todo lo que ponga en entredicho dichos testimonios”, concluye.

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