Gemma Triay y Lucía Sainz
EFE

Cuando Gemma Triay y Lucía Sainz rememoran sus partidos en Madrid, sus palabras guardan cierto lamento. La menorquina y la catalana no han podido desplegar su mejor versión sobre el 20×10 madrileño, incapaces de gustarse bajo las particulares condiciones de la capital. Por la altitud, la bola viaja entre los rincones de la pista a una velocidad distinta. Ocurre que su mudanza a Madrid el pasado mes de noviembre les ha dado un valioso tiempo de rodaje para este Estrella Damm Open que pauta el regreso del World Padel Tour.

Se sienten preparadas para corregir los errores en los que hayan podido incurrir en el pasado y acometer la construcción de mejores resultados. “Ya sentimos Madrid como nuestra casa, así que esperamos hacer un cambio. Vamos a ir partido a partido, pero con más ganas que nunca”, subraya Lucía Sainz en una entrevista con EFE.

A ambas los casi cuatro meses de inactividad se les han hecho largos, pero aguardan con motivación la vuelta del World Padel Tour.

El circuito ha confirmado que sus dos próximas citas serán en Madrid y, con este primer calendario, ellas empiezan “a ver la luz”.

“Tenemos muchas ganas de competir, aunque la situación será extraña. Nos hemos tenido que hacer la prueba de la COVID-19 y nos han pasado los protocolos de entrada y salida que deberemos seguir en el Madrid Arena. Por ejemplo, no podremos estar en pista antes de nuestro partido, ni entrar a ver los partidos de nuestras rivales. Será todo raro, pero nos tendremos que amoldar. Todos vamos a tener que poner de nuestra parte y hacer esfuerzos para que el regreso del World Padel Tour salga bien”, señala Gemma Triay.

Lucía Sainz se imagina que el espectáculo será algo más frío, dada la ausencia de público, pero confía en que ese factor no les influirá.

“A nosotras, particularmente, nos gusta jugar con público, así que vamos a intentar imaginar que la gente está ahí”, cuenta.

La realidad, sin embargo, se asemejará bastante más a un entrenamiento que a lo vivido anteriormente en cualquier otro torneo.

“Los aplausos no van a estar y será extraño, pero debemos estar concentradas en lo que tenemos que hacer dentro de la pista y no despistarnos con lo demás. Tenemos que pensar en lo que vivimos cada día en un entrenamiento. Estamos casi siempre solas, exceptuando a cuatro o cinco personas”, conviene Gemma Triay.

Por juego y sensaciones, ambas se sitúan al nivel previo al estallido de la pandemia.

“Las dos primeras semanas fueron duras, con muchas agujetas”, reconoce la menorquina. “Ten en cuenta que llevábamos más de nueve semanas sin coger la pala y no habíamos estado tanto tiempo sin entrenar. Pero poco a poco nos hemos ido sintiendo muy bien. Hemos hecho bastantes partidos seguidos de entrenamiento, para que la exigencia se asemejase a la competición, y esperamos llevar esas buenas sensaciones a la pista”, desea.

La pareja, que parte como cuarta cabeza de serie en este Estrella Damm Open, debutará el jueves. Sus rivales podrían ser Raquel Piltcher y Lorena Alonso o una dupla procedente de la fase previa.

“El año pasado perdimos en una ronda que no tocaba, así que esta vez queremos hacerlo lo mejor posible. Ojalá podamos llegar hasta el último día de competición. Es lo que vamos a intentar”, advierte Triay.

Están convencidas de poder mostrar su solidez en pista. “Ahora que por fin podemos empezar, estamos con muchas ganas”, sentencia Sainz.

Esta semana vuelven a la acción y serán una de las parejas a seguir. Despejarán, además, una duda: ¿será Madrid territorio amigo al fin?

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