Buscan padrinos para plantar un millón de árboles
EFE

Los responsables del proyecto Aguabosque han puesto en marcha la campaña “Apadrina un árbol” con la que esperan reunir a través de las redes sociales los apoyos suficientes para plantar al menos medio millón de árboles.

Con motivo de la celebración hoy domingo del Día Mundial del Árbol, Aguabosque ha publicado en su página web (www.aguabosque.com) esta iniciativa, que consiste en buscar voluntarios para que, con una aportación de 19,97 euros, “apadrinen” la plantación de un árbol del que podrán ocuparse el tiempo necesario hasta que sea “independiente”.

También se busca otra clase de “padrinos” y “madrinas” que subvencionen con una aportación de 5 euros al mes la “manutención” del árbol “hasta que sea autónomo”, a cambio de lo cual recibirán un certificado digital con las coordenadas que delimitan la ubicación de su árbol para que puedan ir a visitarlo.

David Glinka, miembro de Aguabosque y uno de los responsables del proyecto, ha explicado que en los los primeros años de vida de los árboles “hay que estar más pendientes de ellos, porque las raíces no son lo suficientemente profundas para abastecerse de agua y son más vulnerables”.

Los nuevos árboles que se planten servirán para completar el bosque piloto de Aguabosque, denominado Shambhala y ubicado en el Cortijo del Cura en Lanjarón (Granada), así como para repoblar otras fincas y reforestar diversos puntos de las Alpujarras.

Para ello, Aguabosque ha contactado con diversas asociaciones locales que disponen de terrenos públicos para reforestar, como es el caso de ‘Semillistas’, cuyo objetivo es plantar en la sierra de Lanjarón cuatro millones de árboles a partir de semillas pues esta acción resulta mucho más exitosa a largo plazo.

Según ha explicado  Celia García, cofundadora de Aguabosque, las personas que se interesan por estos apadrinamientos no suelen elegir un árbol determinado para plantar, sino que se les asigna un ejemplar de alguna especie autóctona de la zona como los almendros, los ciruelos y sobre todo las encinas, que necesitan poco riego.

“Estamos a cuatro años de que esto se convierta en un oasis o en un desierto, pero nosotros queremos conseguir lo primero y por eso, además de plantar árboles, enseñamos a recoger agua y a cuidarlos” ha comentado Celia García.

Los miembros del proyecto Aguabosque están trabajando en la difusión de este mensaje a nivel mundial y en la creación de contenidos multimedia para recabar la colaboración de quienes viven en la ciudad o en el campo.

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