La hostelería de Mallorca está mostrando su lado más solidario desde que la crisis del coronavirus comenzase a golpear, especialmente, a los más vulnerables. En s’Arenal, un restaurante ha decidido encender sus fogones a favor de la lucha contra el impacto social y económico que la pandemia está dejando a su paso.

Los duros embates del COVID-19 llevaron a David Carmona, chef ejecutivo de los restaurantes Mama Muu, a ponerse manos a la obra. Involucrado desde hace años en la cooperación social, decidió impulsar una iniciativa que ha permitido que las comidas que elabora lleguen a unas 2.000 personas al mes.

Son, principalmente, afectados a quienes la emergencia sanitaria ha vapuleado despojándoles del trabajo y las prestaciones económicas. Para ayudarles, canaliza su labor a través de las asociaciones Zaqueo y Tardor, aunque también entrega la comida directamente a los propios beneficiarios, entre quienes se encuentran personas sin hogar procedentes del conocido como ‘parque Pocoyó’.

Tal y como explica a Crónica Balear, la idea surgió después de que su amigo Sebastián Grimalt, secretario de la Asociación de Cocineros Afincados en Baleares (Ascaib) -y con quien suele organizar paellas solidarias y otros eventos benéficos-, le comentase que en Zaqueo “lo estaban pasando mal porque no tenían cocina central para poder hacer comidas. Y entonces me llamó”.

Tras dar forma a su iniciativa, desde entonces elabora unas 600 comidas al mes para Zaqueo. Posteriormente, la entidad se encarga de hacerlas llegar a las familias a las que atiende.

La situación de esta entidad era similar a la que atravesaba Tardor. “Estaban desbordados“, incide, y así se lo hizo saber Grimalt. De inmediato se volcaron con esta asociación, para la que Carmona elabora unas 50 comidas dos veces o tres a la semana. Al igual que Zaqueo, este comedor social las entrega después a los afectados por la pandemia.

En el caso de otras personas desfavorecidas, el chef de Mama Muu también les proporciona de forma directa la comida. “A algunos se las llevamos nosotros mientras que hay otros que saben que las hacemos y vienen al restaurante a recogerlas”, explica. Tal ha sido la acogida de la iniciativa -y la crudeza de la crisis- que el pasado mes de abril la cifra de beneficiarios alcanzó los 2.500.

En cuanto a las comidas que Carmona elabora, señala que “nuestro fuerte son la carne y los arroces. De hecho, lo que más repetimos es la paella, aunque también buscamos comidas alternativas”.

Todo depende, señala, del ‘planning’ de las asociaciones: a Zaqueo entregan las comidas sobre las 13.00 horas para que las puedan entregar a sus usuarios sobre las 17.00, de cara a la cena. En el caso de Tardor, el restaurante se las ofrece sobre las 12.00 horas, para la comida.

“Siempre he estado ayudando en obras sociales, como la de La Caixa. Doy clases de cocina en Es Pinaret a los chavales desfavorecidos, ayudo en comedores sociales y también voy a ‘casals’ de barriada como los de Son Roca y Es Fortí“, relata Carmona.

El chef dedica su día a día a sus grandes pasiones, la cocina y la ayuda a los más desfavorecidos, pero, lejos de atribuirse méritos, subraya que “quienes se lo están currando de verdad, porque me están dejando las cocinas, son mis jefes, Luis Menor y Javier Martínez“. Son los propietarios del Mama Muu.

Carmona no escatima alabanzas al hablar de ellos. “A veces, incluso, ponen ellos la comida. Son gente maravillosa y hoy en día es difícil encontrar a personas así”, sentencia.

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