Muere de un disparo un legionario mallorquín durante unas maniobras
Alejandro Jiménez

Un año. Es el tiempo que ha transcurrido desde que un disparo acabara con la vida del legionario mallorquín Alejandro Jiménez. No fue en combate ni en misión exterior sino al término de unas maniobras de adiestramiento con fuego real en la base de Agost, en Alicante. Tenía 21 años.

El Ejército no tardó en achacar el fallecimiento del joven, adscrito al tercio Don Juan de Austria 3º de la Legión, a un accidente. Alegaba que el rebote fortuito de una bala le había alcanzado la axila.

Tan sólo unos días después el juez decretó el secreto de sumario sobre las diligencias abiertas para esclarecer lo ocurrido. Algo no iba bien.

Las arduas investigaciones de la Guardia Civil destaparon, meses después, un cúmulo de irregularidades, ocultación de pruebas y coacciones dirigidas a reforzar la tesis que apuntaba a que su muerte se había producido de forma fortuita.

Desde entonces, la familia del legionario mallorquín no ha cesado ni un segundo en buscar la verdad en torno a la tragedia. Una verdad que sus padres quieren que vea la luz en el previsible juicio que tendrá lugar en los próximos meses contra los presuntos responsables de la muerte de Alejandro.

No quiero que esto se olvide hasta que no se haga justicia“, manifestaba la madre de Alejandro, Chari, en una entrevista concedida a Crónica Balear el pasado mes de febrero. Está convencida de que se alteraron pruebas y de que el capitán y un teniente manipularon la escena donde se produjo el disparo.

Hasta la celebración de la vista oral, el Juzgado Togado Militar número 23 de Almería mantiene abiertas las investigaciones contra tres oficiales, un sargento, un cabo y tres soldados por el fallecimiento del legionario.

Inicialmente, el juez abrió diligencias contra 16 militares. Una vez se les tomó declaración y las partes pudieron acceder a las diligencias practicadas durante los cuatro meses en los que las actuaciones permanecieron bajo secreto, la causa judicial continuó abierta contra los actuales investigados.

Chari confía, el día que “les tenga enfrente”, en poder “desarmarles con lo que les voy a decir“. “Estoy pidiéndole fuerzas a Alejandro para que no me vaya por otro camino, porque no quiero caer en insultos. Espero que consiga hacer efecto en ellos y que les quede el remordimiento. Quiero luchar y ser fuerte, porque Alejandro ha luchado por sus sueños y yo para que los consiguiera“.

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