¿Por qué se separan muchas parejas cuando tienen hijos?

Seguramente muchas de nosotras -antes de convertirnos en madres- hemos escuchado eso de: “Un hijo une”. Pues hay que precisar: “Une en algunas ocasiones”. Los hijos no aseguran la felicidad a las parejas. Se deduce entonces que muchas deciden poner punto y final a su relación cuando se convierten en madres. Es bonito tomar la vía de la maternidad o paternidad. Sin embargo, algunos matrimonios se separan cuando quien llega se convierte en el centro de sus vidas, alterando el esquema vital que habían conformado.

Hombre y mujer que deciden compartir sus vidas llegan a estar mucho tiempo solos, a realizar actividades juntos y a conversar con tranquilidad. Llegar a encajar con alguien no es sencillo y cuando eso ocurre se genera una estabilidad emocional. Amoldarse a rutinas, horarios, planes diarios es gratificante para el equipo de dos. Decidirse a dar un paso más allá en la relación ha de producirse cuando la pareja funciona y no hay cabos sueltos. Ambos en sus plenas facultades deben apostar por ello.

Parejas sin hijos que se precipitan, se separan

 Es normal querer avanzar en la relación y dar pasos a la par. No obstante, deben darse en el momento adecuado. Decidirse a tener hijos no puede hacerse a la ligera y sin balancear diversos aspectos. Es importante tener una mínima estabilidad económica para poder criar y educar al niño que llegará. Importa la madurez y tener claro que la pareja se encuentra en un buen momento, sin losas pesadas, con amor y respeto. Ambos han de encontrarse seguros de la decisión y no precipitarse.

Será un error decir “sí” para satisfacer al hombre o a la mujer. Tener hijos es algo de por vida y conlleva serias responsabilidades y obligaciones. Lo que los padres ignoran es a lo que tendrán que hacer frente con un bebé. Se espera de ellos que sepan ejercer desde el primer momento. Se considera a la madre como la principal cuidadora y con esto se causan dos situaciones: que el hombre se sienta apartado y que él mismo decida permanecer en un puesto más cómodo.

Padre y madre deben enfrentarse a una situación nueva y extenuante, sobre todo los primeros meses. Pasarán de tener momentos para ellos, descansar, disfrutar y centrarse el uno en el otro, a apenas poder dormir e interactuar entre ellos. Muchas parejas se precipitan habiendo idealizado previamente la situación. Con hijos, todo es muy bonito. Pero quien no lo analiza con madurez acaba por no saber enfrentar correctamente el momento.

Nadie dice la verdad de la paternidad/maternidad

La gente desde fuera recomienda a la pareja que se conviertan en padres. Les dicen lo gratificante que será y que compondrán una familia envidiada. Sería coherente hablar con propiedad y desde la honestidad, contando lo bueno y lo duro. Eso evitaría que algunas parejas se aventurasen sin conocer las consecuencias.

Un hijo da alegrías y mucho amor. Pero no está de más decir lo menos positivo. Cuando el hijo llega el cansancio se ceba con la madre, sobre todo. Sale del hospital agotada sin la opción de llegar a casa y dormir durante horas.

El bebé querrá comer –si es leche materna, el padre no podrá hacer nada- y así cada hora. Cambios de pañal, llantos hiper-agudos, lavadoras… Además la familia que va de visita y no deja espacio y tiempo de adaptación a los nuevos padres, el padre que no logra comunicarse con su pareja o la inmersión en los nuevos horarios.  El desgaste físico y emocional de la madre hace estragos en su ánimo y apenas puede ducharse y arreglarse tranquilamente.

La monotonía se va instaurando en la pareja. Es difícil cuadrar un momento para compartir algo que no tenga que ver con el niño. Los primeros meses, salir a tomar algo ,como máximo, se vuelve una odisea. Se repite sucesivamente: levantarse porque hay que mecer al niño, se ha hecho pipí o caca, tiene que comer o está disgustado y hay que irse porque si hay alguien más no se le va a hacer ni caso. La desesperación se aparece con frecuencia.

La pareja pasa a un segundo lugar

Inevitablemente, con el desorden en casa y la desorganización mental, los padres se sienten perdidos y se separan. Por otra parte, hay parejas que logran ver la parte positiva y hacen un buen equipo. Probablemente sea la madre quien se haga cargo en su totalidad del niño –dentro de sus semanas de permiso por maternidad si trabajase- mientras es muy pequeño y se forja el vínculo. Con lactancia materna es inevitable. Hay hombres que cuando llegan a casa del trabajo, ayudan y ejercen su labor de padre.

Como decimos, los primeros meses –incluso el año- son cruciales y, por norma general,  el hijo es muy dependiente de la madre. El padre se mantendrá más apartado y probablemente a la madre no le queden opciones. El hijo está desvalido y ella es su cuidadora de referencia. Cuando la reclama, ella acude sin dudarlo. Incluso a la hora de dormir, es muy probable que le tenga al lado de su cama o incluso duerma con él.

Comunicar los sentimientos es muy importante en la pareja. Si previamente se habían establecido unas pautas de actuación, pueden intentar seguirse en conjunto, como lo de practicar colecho. No obstante, no hay que olvidar que tras nacer el hijo, todo puede dar un giro. Se pensaba que el niño dormiría con la televisión de fondo y la luz del día y luego ocurre que al mínimo paso o rayo de luz se desvela.

El padre querrá acurrucarse con su mujer en la cama. Sin embargo, el bebé –el que ambos creían podría dormirse con los dos- solo se duerme con su madre o en el pecho. Y sí, frustración, golpe de realidad y enfados entre ellos. Los hijos representan un reto diario y de por vida.

Se separan y dividen los sentimientos y todo cambia

La madre -mientras no trabaja– ocupa el cien por cien de su tiempo con el bebé, y así durante meses. Está cansada y recibe reproches. Algunas tienen algo de ayuda familiar, por esto hay un porcentaje de parejas que logran sobrevivir y salir en ocasiones a respirar, antes de regresar al hogar. Otras, viven solas y mientras el bebé no va a la guardería, colegio o come por sí mismo, no retorna el orden.

Mujeres y hombres hablan de hijos y educación. Pero comienza el distanciamiento, discusiones por modos de actuar diferentes, el estrés, el cansancio y el golpe de verdad ante lo que es, causa una separación en muchos aspectos. Nadie puede prever qué clase de padre o madre será una vez su hijo haya llegado.

Hay padres que se involucran mucho, otros delegan. Algunos prefieren tener su momento de desconexión y dejarlo con una niñera o persona de confianza. Otros consideran que, mientras sea pequeño, no quieren despegarse de él, porque lo ven muy desvalido.

Sea como fuera, hay parejas que no logran superar la etapa inicial y se separan. Los comienzos, el ver cómo ambos cambian, cómo lo que les unía se ha evaporado y el contacto físico disminuye es difícil. Su juventud se va apagando entre reproches, lloros y canciones de cuna. Los hombres que dejan de ver a su mujer como su amante y ven a la madre, llegan a no comprender lo que está sufriendo por sacar adelante su responsabilidad.

Se exige a la mujer que sea la de antes, sin dormir y con una persona a su cargo 24 horas al día. Quizás convendría ser más paciente y comprensivo, pensar que esta situación se ha decidido entre dos. Poner de ambas partes y tener calma será la clave porque todo pasará, incluso se extrañará.

12 Comentarios

  1. Seré muy moderna o qué pero en mi caso fue mi marido quien hizo desaparecer nuestra vida en pareja desde que nos convertimos en padres. Usa al bebé como excusa para no estar conmigo. Que el cansancio (y soy yo quien deja de dormir), que quiere estar día y noche con el bebé… No hay cabida para mí ni siquiera en mi cama. Me aburrí de perseguirlo, hago todo para procurar tener momentos a solas con él. Pero mis planes rebotan en su paternidad empedernida. Hay momentos que incluso me arrepiento de haber sido madre porque tardamos tanto en poder vivir juntos, y ahora estamos en el mismo lugar pero no está conmigo tampoco. Es como si ser padre le hubiera evaporado la testosterona, no sé si me explico. Nunca me imaginé que el hombre apasionado que me conquistó se convertiría en una señora con un bebé en brazos día y noche. Fue nacer el bebé y yo desaparecí de sus planes. Todo eso de lo que se quejan ciertos hombres, que se sienten desplazados del cariño de su mujer por sus hijos, lo siento yo. No saben cuánto los entiendo, es difícil.

  2. La imparcialidad a la hora de escribir es un arte, este alegato feminista no aporta nada y es falso.
    Hay madres que también no ayudan.

  3. Cada pareja es un mundo,el enfoque no se puede conceptuar en términos tales como “machista” o igualitarios dejar a la gente pensar o actuar como les convenga ,sin aplicar adoctrinamiento

  4. Soy padre soltero. Solo me faltó partirlo. Como yo hay Michos más padres que de ocupan así de sus hijos. Falta te respeto hacia los padres. Así por asumir te ha faltado decir que el hombre llega del bar y quiere su comida y si interés sin mirar quien. Vergüenza de artículo obsoleto.

  5. No saben cómo me repatea esa suposición tan mantenida de que la madre es un ente sufridor que se encarga de todo y el padre se limita a ser un comparsa egoísta y holgazán.
    Cuando mi mujer tuvo a nuestro hijo, estuve 7 meses sin dormir y haciendo absolutamente todo porque ella se sentía agobiada. Y no soy el único caso, conozco muchos similares. Dejen de usar esos argumentos de los años 50,que no se los cree nadie, y evitarán perpetuar a esa generación de mujeres abusadoras y consentidas que están acabando con las familias. Por favor…

  6. Muy buen articulo.
    Es muy cierto… Pero el padre no ‘ayuda’,
    O no lo deberia hacer. No se puede ayudar en algo que también es tu reponsabilidad.
    Ejercer de padre cuando acabas las obligaciones laborales es lo que se debe.
    … no ‘ayudar’.

  7. Muy de acuerdo con varios comentarios. El artículo es machista. Da a entender como que es normal que la madre cuide y el padre trabaje. No. Cada uno tiene sus funciones en la crianza del hijo. Si mi mujer tiene que dar pecho al niño y no duerme bien por las noches yo intento hacer todo lo posible durante el día para que ella esté más descansada.
    Y las separaciones no deberían venir por ahí, como hombre entiendo que teniendo hijos pierdes mucha vida en pareja y tus prioridades pasan a ser otras. Que hay mucho más nivel de estrés y es más fácil perder los nervios o discutir? es verdad, pero para eso se hablan las cosas y se intenta que siempre uno calme al otro.

  8. El artículo no me ha gustado nada por cosas como “ayuda”. Hay que cambiar esa mentalidad!!! No es ayudar con el niño, ayudar en la cocina, ayudar en las tareas del hogar…. es CORRESPONSABILIZARSE….
    Si yo quiero comer, cocino. Si no quiero que mis hijos pasen hambre, cocino. Si en sucio, limpio. Etc

  9. La maternidad/paternidad está muy sobrevalorada…soy mamá de un bebé de dos años,y su padre aún no entiende mis cuidados al bebé,ni tampoco se acostumbra a que ya somos 3…por no hablar de las pocas ayudas que se reciben,y de lo mal preparado que esta todo cuando eres madre…desde casi no poder ir de compras xk en la mayoría de tiendas no cabes con el carro entre perchero y perchero,pasando porque no todos los lugares tienen rampas y facilidades,y siguiendo porque hasta cuando vas al médico parece que molestas con el niño…no tenias donde dejarlo?me han llegado a preguntar…esas son las ayudas de las que hablo,no económicas…quizás los hospitales deberían estar más preparados para cuando vas a ciertas pruebas,tipo servicio de ludoteca a partir de cierta edad…en fin…
    Tampoco te hablan de que en la mayoría de los casos,no sabes si has tenido un bebé con tu pareja,o con tu suegra…

  10. Excelente articulo. Se habla por primera vez de la realidad de la maternidad y la crianza. Lo dura que es. Y en pocos sitios se dice. Tengo un bebé de 10 meses y llevo sin dormir todo ese tiempo. Todavía no pude descansar ni una sola noche desde el parto. Y el padre participa desde el nerviosismo en las noches más duras sobre todo porque al final lo que le calma es la teta, y se encuentran limitados o descolocados sin saber cómo actuar.
    Los niños no se crian solos ni tampoco unen siempre como bien se refleja. Y es que hace falta ayudas para la conciliación y su crianza también. Así que los políticos se tiene que poner las pilas de una vez y dejar de enfocar sus ideas hacia el nacimiento y si quieren ayudar a las familias de verdad crear centros de ayudas a las madres y padres para que puedan tener esos momentos de descanso donde se ofrezca una taza de café y haya una ludoteca gratis para que podamos desconectar unos minutos de una labor que nos va a ocupar toda la vida.

  11. Como madre de un niño d 2 años, quiero felicitar a quien escribió este artículo. Gracias por reconocer el trabajo de la recién parida. Lactancia, pañales, horas de desvelo, vacunas, fiebre….. Etc y a pesar de todo eso, sacamos alante la casa y las dichosas visitas familiares

  12. Considero un artículo bastante machista. Solo por el hecho de dirigirse única y exclusivamente al género femenino(“muchas de nosotras…”), ya nos da una pista muy importante…ya que si se habla de un hijo y de pareja, creo que podría interesar a ambas partes…
    Por otra parte, la principal problemática, se enfoca a una relación de pareja machista, donde el hombre no participa en la educación ni en la crianza del niño, dando por hecho que la baja de maternidad/paternidad se la coge la mujer…, entre muchos otros datos que se dan… mientras haya este tipo de artículos donde se normaliza este tipo de actitudes y conductas, la sociedad no avanzará…
    ¡Realmente preocupante!

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