El fiscal Miguel Ángel Subirán

Innumerables quejas -algunas presentadas durante tres días seguidos-, llamadas y visitas imprevistas en la Policía Local de Palma… Entre finales de 2012 y mediados de 2013, el fiscal Miguel Ángel Subirán utilizó todos estos medios para intentar que la Patrulla Verde solventase los problemas de ruido que estaba sufriendo en su casa. Les acusaba de permanecer inactivos ante la situación particular que estaba atravesando. Meses después, la propia Patrulla Verde centraría el foco de las macroinvestigaciones -con Subirán al frente- de lo que acabaría convirtiéndose en el caso Cursach.

Varios de los investigados en este procedimiento judicial -que ahora ejercen la acusación particular en la causa que investiga las presuntas irregularidades cometidas durante la instrucción del caso Cursach y sus distintas piezas separadas-, quieren acreditar lo que a su juicio fue una de las motivaciones que llevaron a los antiguos investigadores de la causa a detenerles y encarcelarles de forma supuestamente ilegal: no haber actuado “del agrado” de Subirán en su denuncia por los ruidos de los aparatos de aire acondicionado situados debajo de su casa.

Se trata de unos hechos por los que ya declaró el exintendente de la Policía Local Antonio Vera y que otras acusaciones han puesto ahora en conocimiento del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB). Más en concreto, de la Sala de lo Penal y Civil, encargada de investigar las prácticas presuntamente ilícitas en que habrían incurrido el exjuez instructor del caso Cursach Manuel Penalva, Subirán y varios agentes del grupo de blanqueo de la Policía Nacional.

En concreto, las quejas de Subirán comenzaron el 7 de diciembre de 2012. La última la presentó el 26 de junio de 2013. Durante todo ese tiempo, e incluso durante tres días seguidos – el 24, 25 y 26 de junio-, el fiscal acusó a la Patrulla Verde de no solventar sus problemas con el aire acondicionado y mostró su “indefensión” ante la “total inactividad de ustedes”, en alusión a la Policía Local.

Quejas presentadas de forma “irracional” por Subirán

Tal y como expone en un escrito la defensa del exresponsable de la Patrulla Verde Gabriel Torres, en tales quejas puede apreciarse “el inicio de lo que hoy consideramos una verdadera obsesión contra la Patrulla Verde”. “El fiscal, supuesto conocedor de lo que significa iniciar un expediente administrativo con los plazos que ello conlleva, acude día sí y día también de manera compulsiva a presentar quejas escritas directamente y de manera irracional contra la Patrulla Verde”, añade.

No sólo hubo quejas por escrito. También se produjeron otras tantas llamadas telefónicas e incluso, recuerda la defensa, una visita por parte de Subirán al despacho de Vera “donde pretendía saltarse los procedimientos establecidos por el mero hecho de su condición de fiscal“.

Fue en ese encuentro, producido el 24 de junio de 2013, donde, solos y a puerta cerrada, Subirán tomó asiento y le preguntó si sabía quién era, advirtiéndole acto seguido: “yo cuando muerdo soy como un perro de presa, no suelto“. Estaba planteando denunciarles por “inactividad” al no solucionar las molestias que sufría por las noches. Ante el tono empleado por el fiscal, Vera aseguró sentirse “coaccionado” e “intimidado“.

“Traté de calmarle, hacerle entender que estas quejas requieren unos plazos, pero él decía que estos ya se habían incumplido y que incluso se había tenido que ir de su casa seis meses porque no podía dormir”, explicó el propio exjefe de la Policía Local. En dependencias de la Policía Nacional, Vera relató así de qué forma había en contacto con él el fiscal y, posteriormente, cómo acabo siendo “víctima de una persecución” por su parte en el marco del caso Cursach.

No en vano, a mediados de octubre de 2013, según tuvo conocimiento Vera, Subirán interpuso una querella contra varios policías locales entre los que él figuraba. Les acusaba de haberse concertado para beneficiar a varios agentes con su ascenso a oficiales.

“Inquina” hacia los responsables policiales

Otra de las acusaciones en la causa abierta contra Penalva, Subirán y los agentes de Blanqueo también ha presentado un escrito ante el TSJIB en el que hace referencia a la actuación del fiscal en relación a sus problemas con el aire acondicionado. Tajante, alude a la “inquina” de Subirán hacia Vera y Torres “por su insatisfacción en el tratamiento de la Policía Local de Palma a las denuncias por ruido en su domicilio particular”, lo que, asevera, ha evidenciado además un informe elaborado por la Policía Nacional.

“Se podrá acreditar [con las testificales que esta acusación propone en su escrito] que determinados encarcelamientos preventivos fueron detenciones ilegales, en desviación de poder y abuso de derecho, y que la verdadera motivación de la elección de los encarcelados se basaba en la inquina previa hacia algunas personas por simplemente disentir, verbalmente o por escrito, del modo en el que se instruía la causa, por pedir el respeto a la presunción de inocencia de los investigados o por no haber actuado del agrado del Fiscal en una denuncia referente a molestias de ruido en su domicilio particular”, recalca.

Y abunda en que la “motivación real” por la que seis investigados fueron encarcelados preventivamente fue “disentir con los investigadores o pedir el respeto a la presunción de inocencia”, lo que, asevera el escrito, “explica el animus del fiscal Subirán y el juez Penalva de escogerles respecto a otros muchos inocentes igualmente acusados falsamente”.

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