Dos de los tres perros de la suprimida unidad canina de la Policía Local de Palma se jubilarán finalmente en las instalaciones de la Unidad Montada, en el corazón del bosque de Bellver.

Se trata de Budi y Max, de 11 y 16 años respectivamente, que, tras la polémica suscitada por su traslado a Son Reus, cuentan ahora con un gran espacio para correr y esparcirse y encarar sus últimos años de vida en mitad de la naturaleza.

En las instalaciones de la unidad montada, los dos canes, un pastor alemán y un belga malinois, conviven con los caballos y con especialistas en el trato con animales. Allí pasan sus controles veterinarios y reciben los cuidados adecuados a su edad.

A lo largo de estos años, los canes han dado un amplio apoyo a los agentes en las labores de seguridad ciudadana y control de drogas.

Cabe recordar que los tres perros de búsqueda que formaban parte de la unidad canina fueron trasladados a Son Reus para su adopción. Una decisión que provocó el descontento y la protesta de ciudadanos y grupos animalistas.

Tras su polémico paso por Son Reus, uno de los perros, un labrador, regresó junto a la particular que lo cedió cuando se puso en marcha la unidad canina. Los otros dos se llevaron a la Unidad Montada, donde “son bien tratados y cuidados por gente acostumbrada a tratar con animales”, destacan fuentes del Ayuntamiento de Palma.

Es más, señalan que uno de los policías que integraba la unidad canina regresó a la Unidad Montada después de varios años y, por lo tanto, “conoce bien a los perros“.

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