La basura y la música a todo volumen atormentan a los vecinos del parque Orson Welles

Redacción | 29/09/2019

La presencia de basura, botellas rotas, jeringuillas y “litronas” y la música a todo volumen tienen atormentados a los vecinos que viven en las proximidades del parque Orson Welles, en la barriada de Son Gotleu. El abandono de la zona alcanza tal nivel que un niño de siete años se cortó este verano como consecuencia de la cantidad de cristales que invaden el lugar.

Así lo denuncia un lector de Crónica Balear, que se ha puesto en contacto con este medio para poner de manifiesto la dejadez del Ayuntamiento de Palma a la hora de mantener este enclave de la ciudad.

La situación afecta, sobre todo, a las canchas de basquet, donde, según el residente, los jueves, viernes, sábados y algunos domingos se reúnen una treintena de personas para jugar al voleibol. Una vez allí, “beben litronas, fuman porros, apestando las casas más cercanas como la mía, de seis de la tarde hasta las cuatro o cinco de la mañana”.

“Algunas veces, a los encargados de cerrar el parque se les olvida apagar las luces”, afirma el vecino, que señala que es entonces cuando los allí reunidos “montan su pequeño botellón con gritos y música a todo volumen”.

La basura y las colillas invaden el parque

No en vano, lamenta que ha pasado un verano “horroroso”. Por las noches, su hijo pequeño no podía dormir a causa del calor “por tener que cerrar para no ahogarnos de peste a porro” y evitar los ruidos y gritos procedentes de la zona.

No sólo eso. Asegura que en muchas ocasiones se topan con zapatillas y ropa rota “con sangre”, basura junto a los matorrales, botellas rotas y colillas que “se mezclan con las hojas de los árboles”, lo que provocó que este verano un niño se cortase mientras jugaba en el parque Orson Welles.

Caso omiso a los carteles en Orson Welles

“Ya avisé a la Policía porque encontré jeringuillas”, añade el lector, que ha llegado a colocar carteles en los que pide respeto. Sin embargo, los responsables de los hechos continúan dejando la zona “como la encuentran”, arrancan los carteles o escriben insultos en ellos. “Y si avisas a la Policía ni aparece, les da igual”.

El vecino recrimina el hecho de que nadie se hace cargo del mantenimiento del parque, a pesar de dirigirse a varios operarios de Emaya. “Se pasaron el verano entrando a cerrar el parque y a trastear con los focos, e incluso retiraron una farola para ahorrar luz. Nadie me da una solución”, sentencia.

Sentimiento general

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