El grupo de Blanqueo planeó que los investigados del caso Cursach “se vendieran” unos a otros

Esther Ballesteros | 06/09/2019

El grupo de Blanqueo situado al frente de las investigaciones del caso Cursach planificó, ya en 2016, que los imputados de la causa “se vendieran” unos a otros con el objetivo de obtener incriminaciones sin tan siquiera disponer de pruebas sólidas para ello. Mediante este sistema, los investigadores pretendían sustentar su relato de acusaciones y llegar hasta la cúspide política de la que, a su juicio, emanaban las órdenes de las actuaciones que investigaban.

Así lo concluye la Policía Nacional en el último informe que ha aportado al caso, al que ha tenido acceso Crónica Balear, en el que subraya cómo los responsables de Blanqueo, ante esta “aparente falta de pruebas sólidas”, habrían ideado utilizar las amenazas de detención y prisión como medio para lograr declaraciones inculpatorias de unos a otros y presionarles para que se acusaran entre ellos.

De hecho, en el informe que el grupo policial elaboró en octubre de 2016 en torno a una de las líneas de investigación del caso Cursach, la centrada en el cobro de presuntas comisiones por la adjudicación del servicio de regulación del aparcamiento en Palma (más conocido como ORA), los agentes se plantean “un objetivo” con cada uno de los investigados a quienes preveían tomar declaración en torno a estos hechos.

Y ese objetivo, marcado en rojo, aparece en la ficha de once de los trece supuestos implicados en el caso ORA. En el caso de uno de los arrestados, figura cómo los responsables de Blanqueo pretendían, como así lo exponen en su ficha, que éste “vendiese” a otro de los detenidos y “jugar con la libertad” de su mujer para presionarle.

“Vender a Gijón y a Rodríguez”

También centran sus propósitos en alcanzar la cúpula del PP y, más en concreto, al exdiputado y exregidor Álvaro Gijón así como al expresidente de la formación en Palma, exsenador y exdelegado del Gobierno José María Rodríguez.

No en vano, en la ficha de uno de los empresarios detenidos por el supuesto amaño del concurso de la ORA aparece reflejado el siguiente “objetivo: vender a Gijón y a Rodríguez. Que reconozca el pago de millón y medio de euros más un piso por la adjudicación del concurso”, en referencia a los sobornos que se habrían abonado a cambio de la adjudicación del contrato.

"Modus operandi" reforzado por los whatsapps

Se trata de un modus operandi que se vería reforzado por las conversaciones de whatsapp que mantendrían el exjuez del caso Cursach Manuel Penalva, el exfiscal Miguel Ángel Subirán  y varios policías del Grupo de Blanqueo. Según uno de los informes policiales aportados al caso que investiga estos mensajes cruzados, el magistrado habría pedido en su día a un subispector “apretar” a un empresario para que incriminase Gijón en el cobro de comisiones.

De acuerdo a la documentación, el inspector invitó a un café a ese empresario, Antoni Roig (que se encontraba detenido en la Jefatura de Policía como consecuencia de la supuesta manipulación del concurso de la ORA a fin de que le fuese adjudicado el servicio), para sondearle acerca de estos hechos. El propio agente lo comenta en el chat de whatsapp que los investigadores mantenían abierto en paralelo a la instrucción del caso Cursach. Otro de los integrantes (el juez o el fiscal) de la conversación le insta: “no te olvides de Gijón, que igual sabe cosas; dale duro”.

“¿Qué tal Roig? ¿Nerviosillo?”, le preguntan, parece ser que Penalva o Subirán, una vez ha hablado con el empresario arrestado, a lo que el interpelado responde: “Roig, emperrao en que no ha hecho nada… Pero cuando me ha preguntado ‘qué puedo hacer’ y le he dicho que sólo tiene una carta, que la pelota está en su tejado y que quiero la confesión del pago a Gijón por la ORA, se me ha quedado mirando y no ha negado, se ha quedado pensativo…”.

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