"Decían que mi hija iba provocando con sus pantalones y casi matan a mi hijo por defenderla"

Esther Ballesteros | 01/08/2019

La madre del menor de 16 años agredido por cinco jóvenes de un grupo de unos veinticinco en la Playa de Palma por recriminarles la actitud de acoso a la que previamente habían sometido a su hermana, de 14, asegura que, tras la acometida, uno de ellos se dirigió a la progenitora y justificó la actitud de los supuestos atacantes hacia la joven: “me dijo que si mi hija iba provocando [llevaba pantalones cortos] es normal que hicieran lo que les diera la gana”.

En declaraciones a Crónica Balear, la madre de los dos menores, Araceli, ha explicado que en un momento de la agresión, uno de los amigos de su hijo tenía “tanto miedo” que, después de que lo tirasen al suelo, “salió corriendo para esconderse, temblando, debajo de una hamaca en la playa”. El ataque causó dos fracturas en la mandíbula al menor, que mañana será operado.

La Policía Nacional ya ha identificado a uno de los agresores, al que la mujer alude como “líder” del grupo. Tal y como explica, los hechos se produjeron en torno a las dos de la madrugada del pasado viernes, tras un concierto celebrado cerca de su casa, en Can Pastilla.

“Recuerdo que esa noche, cada 30 ó 45 minutos, les mandaba un mensaje para preguntarles si iba todo bien. Me gusta saber cómo están cuando salen”, afirma la madre, a quien, poco antes de lo sucedido, le avisaron de que ya volvían. Esa noche, tanto una amiga de la hija como un amigo del hermano iban a quedarse en su casa.

Sin embargo, a mitad de camino, cuando ellas ya regresaban, su hija sintió que le tiraban del pelo, “uno en especial”, que fue posteriormente fue identificado. “Le rodeó con su brazo por encima del hombro y le decía cosas como “cariño” y que se fuera con ellos”. La joven logró zafarse. “Es una chica que tiene bastante fuerza y carácter”, relata la madre.

La valentía de la joven

Sin embargo, los jóvenes, que según las pesquisas son de origen marroquí, decidieron seguirles y “le tiraron otra vez para atrás, aunque ahí ya iban ellas de la mano para protegerse”. Araceli elucubra sobre la intención del grupo: “a lo mejor sólo querían amedrentarla”. No obstante, en esta ocasión le costó más escapar porque el grupo le estaba acorralando, pero finalmente lo consiguió. “No sé cómo pudo escapar, valoro muchísimo su valentía”, subraya la progenitora.

Fue tras huir cuando las amigas pidieron ayuda a una pareja que encontraron mientras ellos ya retrocedían al concierto. La joven les trasladó que le habían intentado secuestrar y, tras preocuparse, la pareja llamó a su hermano, que de inmediato salió a su encuentro. Al ver el estado en que se encontraba la joven, él decidió dirigirse a los supuestos acosadores pese a la insistencia de la menor para que no fuera. “Sólo voy a hablar con ellos”, le tranquilizó.

Tal y como relata, afectada, la madre de los hermanos, su hijo se encaminó hacia el líder del grupo para afearle su actitud. Tras espetarle no conocer “a esta tiparraca”, en referencia a la joven, comenzaron a golpearle. “Mi hijo mide más de 1,90, pero el otro le tocó la medalla que llevaba colgando y le pegó el primer golpe en la boca. Otro le golpeó por detrás, otro en el ojo... Sin embargo, él en ningún momento pensó en agredir a ninguno de ellos porque pensó que entonces sí que le iban a linchar. No devolvió ni una”.

Tal era el grado de violencia que alcanzó la situación que el amigo que estaba junto al joven le dijo: “tenemos que volver o nos matan”. Fue en ese instante cuando le lanzaron al suelo y el afectado huyó del lugar.

“Le salvó la vida”

Sin embargo, relata la madre que su hijo le dijo que, al intentar alejarse, “no podía correr de puro terror, se encontraba en estado de shock y las piernas no le respondían”. En su huida, volvieron a alcanzarle y en ese momento procedieron a robarle mientras proferían amenazas. “Te vamos a matar”, le vociferaban. En ese instante, otro chico del grupo, también de origen marroquí, conminó al resto que parasen, pero continuaron. Entonces les empezó a hablar en árabe y finalmente desistieron. “Le salvó la vida”.

Alrededor se aglutinaba la gente. “Mi hijo no sabía decir si en ese momento había 50 ó 100 personas como si fueran espectadoras”. Mientras esto sucedía, la hija llamó a su madre diciendo, visiblemente afectada, que habían “raptado” a su hermano. “Me puse lo primero que pillé, un pantalón del revés y corrí todo lo que me permitía el cuerpo. Llegaba incluso a ahogarme. Cuando llegué, las dos amigas estaban en estado de ansiedad y no sabían decirme dónde estaban. Y yo sin encontrar a mi hijo”, narra Araceli. Su marido también se dirigió al lugar.

Finalmente, vio cómo el mismo joven que pidió que dejasen de agredirle acompañó al menos hasta donde se encontraban sus padres. Después le dijo: “voy a ver si puedo conseguir lo que te han quitado”. Y le trajo la medalla.

Fue en ese momento, mientras aguardaban a que llegara la Policía Nacional, cuando “pasaron dos marroquíes que, al escuchar nuestra conversación y que mencionábamos la palabra “moro”, se dirigieron a mí. Uno de ellos me dijo: “no somos moros, somos marroquíes”. Ella les reprochó que hubieran arremetido “contra una niña de 14 años”. Uno de ellos, entonces, le espetó: “si su hija va provocando es normal que le hagamos lo que nos dé la gana”. “Mi marido le soltó un puñetazo”.

“Quiero que se haga justicia pero no que haya un linchamiento”, declarar la madre de los menores, que manifiesta su intención de convocar una manifestación que ayude a concienciar contra el acoso. “Mi hija está aterrorizada”, asegura. Su hijo, por su parte, prevé ser operado mañana -le colocarán dos placas de hierro- de las dos fracturas en la mandíbula que le causó la agresión.

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