Un grupo de investigadores de Geografía y Física de la UIB ha determinado que ningún modelo de predicción atmosférica de los que utilizan las agencias meteorológicas fue capaz de prever con suficiente antelación la localización, distribución e intensidad de las lluvias que provocaron la catástrofe en Sant Llorenç des Cardassar en octubre de 2018.

La UIB ha presentado este jueves un estudio que reconstruye los múltiples factores humanos y meteorológicos que impidieron detectar la situación de peligro, cuando las fuertes lluvias de la tarde-noche del 9 al 10 de octubre de 2018 propiciaron el desbordamiento del torrente de Ses Planes, una catástrofe en la que 13 personas murieron y se contabilizaron múltiples daños materiales en el Llevant de la isla.

Los investigadores de la UIB han destacado que los límites de los sistemas de predicción ponen sobre la mesa la necesidad de disponer de protocolos de activación de los sistemas de alerta y de protección civil que puedan afrontar los errores de predicción en un rango de 30 a 50 kilómetros.

El investigador del grupo Glowater, Cels García, ha recordado que esa tarde, las precipitaciones se concentraron en una cuenca semiagrícola que une los torrentes de ses Planes, Canyamel y Sa Canova, punto en el que se recogieron unos 400 litros por metro cuadrado en tan solo seis horas.

“La magnitud de las lluvias, sumada a las pequeñas presas que se formaron por la contención del hormigón del puente cerca del campo de fútbol de Sant Llorenç, produjeron un bloqueo de la afluencia de agua que luego derivó en una ola de tres metros que empezó a ocupar el pueblo”, ha señalado el investigador.

También ha puntualizado que el aviso de alerta roja llegó “tarde” por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ya que “los sistemas meteorológicos y matemáticos no pudieron detectar la catástrofe a tiempo”, debido a lo “rápido” que se concentró el agua en el torrente en apenas 30 minutos.

Por su parte, el investigador de Meteorología de la UIB, Romualdo Romero, ha recalcado que “no hay que dar un mensaje negativo a partir de este estudio sobre los mecanismos de predicción que usan los meteorólogos”, si bien ha lamentado que esa tarde el primer paso de detección falló debido a que “la línea de conveniencia no estaba muy bien representada”·

Ha argumentado que la señal de radar con la que cuentan los meteorólogos permite calcular en pocos minutos los modelos hidráulicos de una zona y dar un tiempo de respuesta más efectivo ante diferentes escenarios, una vía que sería “interesante explorar” para evitar que se repitan situaciones como la de Sant Llorenç.

Además de proponer que la activación de los sistemas de alerta y de protección civil contemplen zonas amplias, el equipo ha hecho hincapié en la necesidad de concienciar y educar a los residentes en zonas con riesgo alto de inundación sobre cómo deben actuar ante futuros desbordamientos de torrentes.

“La educación es muy importante y la gente debe saber si reside en una zona peligrosa o no”, lo que García ha calificado de “punto débil”, por lo que los investigadores analizarán si se puede desarrollar un sistema de información que alerte a los ciudadanos sobre la crecida de un torrente y cómo deben actuar ante ello.

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