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El autismo en niños y adolescentes tiene un fuerte impacto en sus seres queridos -familia y amigos-. La tasa de afectados a nivel mundial es elevada y la necesidad de concienciación e inclusión social de las personas con TEA o Trastorno del Espectro Autista, también debe serlo.

Pese a que este trastorno cada vez es más conocido, todavía necesita una mayor divulgación y sensibilización por parte de toda la sociedad. Genes, infecciones o problemas en el embarazo o el nacimiento elevan las posibilidades de tener un hijo autista.

La adolescencia

La etapa de la adolescencia es un periodo de cambios físicos, cognitivos y emocionales que ocurre en el niño. Esta etapa expone alteraciones a nivel madurativo del sistema nervioso. Socialmente el niño se va preparando para la vida en la sociedad y para afrontar momentos como adulto que antes ignoraba.

Si bien la adolescencia suele rondar entre los 13-18 años, puede ocurrir antes y también después. En el ambiente familiar los padres tendrán que lidiar con problemas que les harán vivir la etapa entre el agobio y las preocupaciones. El adolescente comienza a buscar su identidad.

Si de por sí ya es complicado pasar por esos años, cuando el niño tiene una alteración neurológica como sucede en el trastorno de espectro autista, la implicación de la familia debe ser aún mayor para que pueda suceder del modo más calmado posible. Los adolescentes pasarán por momentos de mayor impulsividad, falta de concentración y motivación.

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista?

El autismo es un trastorno caracterizado por serios déficits de desarrollo que afectan en el modo de socializar y comunicarse con otras personas. En ocasiones provoca conductas poco habituales y repetitivas. La manifestación del autismo en cada individuo varía y pueden concurrir diferentes elementos, por lo que no puede generalizarse su definición.

Existen casos de autismo grave donde el niño o joven es incapaz de hablar y tiene comportamientos agresivos, o bien leves actuaciones que denotan timidez y excentricidad. Para los casos más severos la educación y trato con estas personas requiere de mucha dedicación, tiempo y paciencia.

El 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Suelen producirse alrededor de unos 60 casos por cada 10.000 niños. En España se estima una cifra de 2.000 niños con trastorno autista.

Para obtener un diagnóstico lo más rápido posible, es necesaria mayor evaluación y estrategias de identificación. El diagnóstico temprano no siempre es posible pese a que en la actualidad hay una mayor sensibilización por parte de la comunidad médica. Se exige que los pediatras tengan mayor formación para reconocer rasgos característicos de la afección psicológica.

La niñez y adolescencia del niño con trastorno autista

El niño con trastorno autista denota determinados signos que resultan poco frecuentes en personas de su edad. El contacto y seguimiento visual no es el óptimo y se caracterizan por su tranquilidad. Hasta los tres años de edad mostrarán signos de no imitación, nulos deseos de juego con sus padres, evitación de miradas con otras personas y carencia de respuesta a indicaciones. Tampoco responderán a su nombre ni buscarán la interacción con otros niños. Se mostrarán absortos en muchas ocasiones y podrán incurrir a rabietas y el uso de palabras aisladas.

Cuando el niño entra en la adolescencia tiene dificultades para expresar sus sentimientos e ignora los  de otros. Además es probable que no entienda lo que quieren comunicarle otras personas y les suponga un problema cualquier cambio en su rutina. Los ruidos o la multitud le desestabiliza.

No resulta fácil tener el diagnóstico de un trastorno de estas características o tener relación con una persona autista. No obstante, muchas personas con TEA están orgullosas de ser así y lo aceptan sin deseos de cambiar. La adolescencia ya es de por sí una etapa complicada y para quienes tienen el trastorno autista puede volverse un tanto más difícil de afrontar. Quienes se relacionan con estas personas deben tener la suficiente sensibilidad y no hacer burlas de su modo de actuar o hablar.

Modos de actuar con un adolescente con trastorno autista

Existen tratamientos para el autismo que implican la terapia del habla, conductual o de habilidades sociales. Los fármacos que se les pueden recetar se usan para lograr una mayor atención y descanso.

Un modo práctico y sencillo para entablar amistad con un adolescente autista es ser conciso y objetivo en las exposiciones. Probablemente le sea difícil entender determinados comentarios y bromas. El joven debe ser respetado y tratado con paciencia y amabilidad para no sentir miedo e inseguridad.

El adolescente con TEA necesita el apoyo familiar. Como otros adolescentes les sobreviene una etapa donde deberá tomar decisiones y afrontar nuevas actuaciones. Los estudios, la vida sexual, el campo laboral, las nuevas relaciones…, son aspectos vitales en los que necesitará asesoramiento.

El chico y la familia deben seguir colaborando con el personal médico que le ha tratado durante años anteriores y ayudarle a madurar emocionalmente. Las familias y el entorno del joven deben prepararse y prepararle a él con la elaboración de planes que logren atajar sus futuras necesidades.

¿Problemas de relación?

Los jóvenes con trastorno autista tienen claros problemas de relación y si por encima existen problemas de sociabilidad con su entorno no tendrá el suficiente acceso a actividades que le permitan interaccionar con otras personas.

Si no existe la conveniente integración del adolescente en grupos o actividades socio-culturales, no podrá tener una vida plena y unas habilidades sociales que le ayudan a desarrollarse para formar parte de la vida adulta.

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