Un CDR al juez Torra iba a declarar la independencia dentro del Parlament
Agentes de la Guardia Civil trasladan a una de las nueve personas detenidas en Cataluña, vinculadas a los Comités de Defensa de la República (CDR). EFE


F.J., uno de los miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) en prisión acusados de preparar actos de sabotaje, declaró al juez de la Audiencia Nacional que el grupo planeaba encerrarse en el Parlament al menos cinco días, en los que el presidente catalán, Quim Torra, «iba a declarar la independencia».

F.J. es uno de los dos únicos CDR en prisión que aceptó declarar ante la Guardia Civil y después a la Fiscalía en su comparecencia ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, que lo ha enviado a prisión junto a otros siete detenidos acusado de un delito de terrorismo por planificar sabotajes con explosivos.

Durante el interrogatorio, en el que el acusado declara asistido por una abogada de oficio -desmarcándose del equipo de letrados independentistas Alerta Solidària-, F.J. asegura que el plan de ocupar el Parlament «venía de Presidencia» y que lo iban a financiar los del «CNI catalán». «Me dijeron que no me preocupara porque dinero hay», añadió el acusado.

Según F.J., al que los CDR encargaron «asegurar» las comunicaciones durante el encierro en el Parlament, los ocupantes iban a resistir cinco días en el interior de la Cámara regional: «La idea que tenían ellos era quedarse dentro porque luego el president iba a declarar la independencia».

«Lo que yo entendí es que Torra estaba de acuerdo en ocupar el Parlament de manera pacífica, que les dejarían entrar y se encerrarían allí todos», detalla el CDR detenido, que insiste en que finalmente desistió de participar en el proyecto.

En respuesta al fiscal, el acusado aclaró que los CDR tenían la intención de irrumpir en el Parlament «por la puerta principal, porque había gente dentro que ya lo habían hablado con ellos y les dejarían entrar» y añadió: «Torra en esa época quería sacar adelante el tema de la independencia, era el día D, que le llamaban».

Según su declaración, el plan «venía de Presidencia y esas cosas, de Torra, y de ahí que quisieran quedarse dentro del Parlament y tener las comunicaciones aseguradas», por lo que intentaron reclutarlo para que montara unas antenas en unos pisos que iban a alquilar cerca de la cámara catalana para poder proporcionar red de wifi al interior.

En su interrogatorio, el CDR, que se muestra muy «arrepentido» de sus andanzas en el grupo, afirma que Montse, hermana de Carles Puigdemont, le pidió que le facilitara una «línea de comunicación privada que la policía no rastreara» para comunicarse con el expresidente de la Generalitat, huido de la Justicia a Bélgica.

El detenido conoció a la hermana de Puigdemont en una cena para recaudar fondos para las cajas de resistencia del independentismo a la que acudió como invitada y un compañero se la presentó comentándole: «Éste sabe de móviles y cosas de esas».

De hecho, en su declaración previa ante la Guardia Civil, que el detenido ratifica íntegramente ante el juez, F.J. detalló que la hermana de Puigdemont le propuso quedar «de forma discreta», por lo que los CDR organizaron un encuentro con ella en dos vehículos en marcha por la carretera C-17.

Una vez en el interior del coche, según declaró F.J., otro de los CDR encarcelados preguntó a Montse Puigdemont por qué su hermano se había «rajado» con la declaración de independencia, a lo que la mujer contestó que «se arrepiente de ello».

El detenido tenía en su móvil el contacto de Montse Puigdemont -Montse L., en alusión al nombre clave de «Lisa» con el que los CDR se referían al expresidente catalán-, además de los de Albano Dante-Fachín, exlíder del Front República, y Bea Talegón, que fue candidata de JxCat en las elecciones al Parlamento Europeo.

En sus declaraciones ante el juez, otros cinco detenidos que acabaron en prisión, quienes únicamente respondieron a sus abogados, negaron formar parte de una organización terrorista y mantuvieron que en ningún caso han planeado sabotajes o han preparado artefactos incendiarios o explosivos.

Guillem Xavier D. sí reconoció ante el juez que en el registro de su casa los agentes de la Guardia Civil se incautaron de dos petardos, aunque alegó que eran para sus hijos para la verbena de Sant Joan. «Eran de tamaño un poco grande, pero no dejan de ser para niños», dijo en su declaración, que hizo en catalán.

Otro de los detenidos, Germinal T., que insistió en que no formaba parte de ninguna organización terrorista, aseguró que le gustaba la práctica del Airsoft, un juego de enfrentamiento entre grupos con armas simuladas, réplicas que para ellos son como «juguetes».

«Hay unos límites de potencia, una distancia de seguridad, para notar el impacto de la bolita para saber que estás eliminado, pero no para dañar a nadie», explicó sobre su afición a esta práctica.

Tres de los detenidos alegaron motivos de salud para intentar evitar que el juez les enviara a prisión y dos de ellos aseguraron que cobran pensiones por discapacidad, en un caso de 1.900 euros mensuales y en otro de poco más de 800.

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