Un trabajador de la EMT ha llevado a juicio a la empresa después de que ésta le suspendiese de empleo y sueldo tras hallar, en la sala de descanso de la compañía, un fajo de folios con un escrito pornográfico.

La entidad municipal cree que el empleado fue quien dejó allí las copias, pero éste lo niega y en su demanda, a la que ha tenido acceso Crónica Balear, califica los hechos de “falaces”.

La EMT decidió abrir un expediente disciplinario al trabajador, quien también es delegado sindical, tras encontrar “infinidad de copias a disposición de los trabajadores” de un escrito encabezado por el logo del sindicato al que representa.

En él, su autor relata, con elevado tono erótico, los pormenores de una cita sexual en Ciudad Jardín y concluye la narración apelando a “tomarse siempre la vida con filosofía y sentido del humor”.

La EMT considera el relato «totalmente ofensivo»

La empresa, sin embargo, considera que el contenido de las copias era “totalmente ofensivo”, aseverando, incluso, que podía “herir la sensibilidad de los trabajadores”. Tal fue la reacción de la EMT que decidió penar al trabajador suspendiéndole de empleo y sueldo.

Varios años después de que sucedieran los hechos -tuvieron lugar en septiembre de 2014-, el Juzgado de lo Social número 4 de Palma ha celebrado estos días el juicio contra la sanción impuesta al trabajador, quien pide su anulación. El trabajador asegura que en ningún momento filtró él las copias, que procedían del boletín interno del sindicato al que representa.

El escrito pornográfico, extraído de una revista 

Es más, niega haber redactado el contenido ya que se trata de un fragmento extraído de un artículo publicado meses atrás por una revista de carácter libertario.

El trabajador, defendido por el abogado Pablo Alonso de Caso, recrimina que la actitud de la empresa atenta contra la libertad de expresión, de opinión y a la libertad sindical. Y va más allá al aseverar que la reacción de la EMT “es más propia de la censura moralina del nacional catolicismo y no del marco constitucional en el que nos encontramos”.

La empresa encuadra la sanción en uno de los artículos de su convenio colectivo, que señala como falta grave “la indisciplina y el incumplimiento de las normas, instrucciones y reglamentos de la empresa”.

Sin embargo, el demandante se opone de forma tajante al castigo y lamenta que, “sin prueba alguna”, la EMT le impute a él la redacción y la filtración del escrito. “La empresa no está siendo moderada en el ejercicio sancionador. No es justo que se sancione a un trabajador por estos hechos”, sentencia el empleado.

Durante el juicio, su letrado ha reclamado que la sanción quede sin efecto y la EMT le abone el sueldo correspondiente a los días durante los cuales permaneció suspendido de empleo.

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