El jurado declara culpable al hombre que quemó a su pareja en Alcúdia


El Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Baleares ha declarado culpable al hombre que en junio de 2016 asesinó a su pareja en Alcúdia tras rociarla con gasolina e intentar matar al hijo en común de 22 meses, por lo que todas las partes personadas en esta causa solicitan una pena de 25 años de cárcel.

El Jurado considera a C.P.F. autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento y otro delito de incendio con peligro para la vida de las personas con la agravante mixta de parentesco y las atenuantes de confesión y dilaciones indebidas, ha informado el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB).

Según el Jurado ha quedado probado que C.P.F. compró gasolina para quemar la vivienda en la que se encontraba su pareja y lo hizo de forma sorpresiva.

También se considera probado que el acusado era conocedor de que el fuego se propagaría y afectaría al menor. Además, consideran que ha quedado demostrado que la víctima saltó por la ventana envuelta en llamas para salvar la vida de su hijo.

El Jurado no se ha mostrado favorable al indulto. Tras la lectura del veredicto, todas las partes personadas en el procedimiento de común acuerdo han solicitado una condena de 25 años.

El magistrado-presidente de la Sala que ha juzgado este caso dictará sentencia en los próximos días.

Cuando ocurrieron los hechos, el acusado mantenía una relación sentimental inestable con la mujer, que le había comunicado que no quería volver con él, aunque accedió a que siguiera viviendo en la finca donde residían.

Según declaró el mismo condenado hace unos días en el juicio, a primera hora de la mañana del 28 de junio de 2016, tras una noche consumiendo alcohol y drogas, llegó a la casa que habitaba junto a la que había sido su pareja, entró dando una patada a una puerta y se dirigió al dormitorio donde la madre descansaba con su hijo.

La mujer salió a su encuentro y él le echó encima el litro de gasolina que había comprado de camino a la vivienda mientras con la otra mano le prendía fuego con un mechero, según relató.

Explicó también que, envuelta en llamas, la víctima se tiró sobre la cama rodando para tratar de apagar el fuego y él apartó al niño echándolo sobre un sofá y salió para buscar agua. «No quería asesinarla», afirmó.

La mujer acabó huyendo con su hijo en brazos por una ventana, subió a su coche y condujo hasta la casa de sus padres, situada en las inmediaciones. Sufrió quemaduras de segundo grado en el 80 % del cuerpo por las que murió días después en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona. El niño se quemó el 10 % de la piel.

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