El primer ministro italiano dimite y el presidente convoca mañana a los partidos
EFE


El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, dimitió hoy ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, tras la crisis de Gobierno abierta en el país, y desde mañana mismo el jefe del Estado consultará a los partidos políticos sobre la posibilidad de formar un nuevo gabinete o convocar elecciones anticipadas.

La Presidencia de la República comunicó el calendario de estas consultas, que comenzarán mañana con los presidentes de las cámaras y con representantes de algunos partidos minoritarios, y el jueves Mattarella escuchará desde por la mañana a los grandes grupos políticos.

Conte compareció hoy en el Senado, a petición propia y después de que el líder de la ultraderechista Liga y ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, presentara el 9 de agosto una moción de censura en su contra, que no se ha llegado a votar.

Acusó a Salvini de provocar esta crisis por oportunismo político y le reprochó una irresponsabilidad institucional que «ha llevado al país a una espiral de incertidumbre política y financiera».

«La crisis en curso socava la acción de este Gobierno, que se detiene aquí», afirmó Conte, antes de subrayar que «la responsabilidad de la situación lleva su firma (la de Salvini)».

Reprochó que la Liga haya priorizado sus intereses partidistas a los nacionales y haya provocado esta situación en pleno agosto, a solo unos meses de la elaboración de unos Presupuestos Generales para 2020.

Además, indicó, esta situación debilita la posición de Italia ante las instituciones europeas, cuando se está designando a los nuevos comisarios comunitarios.

Aprovechó para sacar un tema que perjudica notablemente a la Liga, su supuesta financiación por parte de Rusia para su campaña en las elecciones europeas del pasado mayo, una cuestión que, consideró, «merece ser aclarada».

Tras su discurso, comenzó un debate parlamentario de casi cuatro horas, en el que Salvini reiteró que «volvería a hacer lo mismo».

«No tengo miedo de la opinión de los italianos. Quien tiene miedo de la opinión de los italianos no es un hombre libre», dijo, nada más empezar.

Salvini aseguró que su partido no teme la celebración de comicios en otoño y, como si estuviera ya en campaña electoral, recalcó que quiere un país «libre y soberano», que «no tenga que defenderse continuamente de las decisiones» de Bruselas, y que responda solo a los italianos.

«Somos los únicos fascistas que queremos el voto, los únicos dictadores que queremos el voto. Imaginad qué dictadura instauraríamos, la de la soberanía de los italianos», añadió.

También envió un mensaje a sus exsocios en el Gobierno del antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S), ante la posibilidad de que se unan con el Partido Demócrata (PD, centroizquierda) para formar un nuevo Ejecutivo de coalición, pues juntos tienen mayoría parlamentaria y podrían evitar así la celebración de comicios en otoño.

«Si desde hace semanas, incluso meses, alguno pensaba cambiar la alianza y sustituir a la Liga con el PD, era suficiente con decirlo (…) A ver cómo se lo explicáis a los italianos», concluyó.

Por su lado, el ex primer ministro italiano Matteo Renzi -actualmente senador del PD, pero que ya no ocupa ningún cargo de responsabilidad en la formación- manifestó que no tiene intención de formar parte de un eventual Ejecutivo entre el Cinco Estrellas y el PD.

Renzi ha defendido en los últimos días la necesidad de que estas dos fuerzas acuerden un Gobierno, en contra de la opinión de la dirección nacional, que consideraba que esto dará alas a Salvini.

Matteo Renzi tiene todavía gran control del partido, pues la mayoría de los parlamentarios fueron elegidos cuando aún era su secretario general, y hoy el portavoz de este grupo en el Senado, Andrea Marcucci, confirmó que están dispuestos a dialogar con el M5S un posible gabinete en base a posturas comunes.

«Sí a un diálogo con el Cinco Estrellas. Después veremos si se dan las condiciones para dar vida a un Gobierno», expuso.

En un comunicado posterior, el secretario general del PD, Nicola Zingaretti, aseguró que comparte los reproches de Conte contra Salvini, pero indicó que el jefe del Gobierno italiano también ha tenido responsabilidad en los errores cometidos en «economía, empleo, crecimiento y desarrollo».

«Cualquier nueva fase política no puede empezar sin reconocer lo que ha ocurrido en estos meses», opinó.

Ante la situación generada, Mattarella escuchará mañana y el jueves a los partidos políticos para decidir si es posible la formación de un nuevo Gobierno con la composición actual del Parlamento, nombra uno técnico que gestione el país hasta que se celebren elecciones o disuelve las cámaras y convoca comicios en otoño.

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