audiencia palma


Una víctima de agresión sexual ha explicado este martes que, tras conocer a un chico en junio de 2015 por una aplicación de contactos, quedaron en tener relaciones y que ella llevaría los ojos tapados como juego. Una vez empezaron, ella decidió quitarse la venda y descubrió que no era la persona con quien no había quedado. «Vete, no he quedado contigo, he quedado con el chico de la foto», le dijo.

Según ha explicado ante la Audiencia Provincial de Baleares, el acusado se marchó pero al cabo de un cierto tiempo contactó de nuevo con ella y le chantajeó. Le dijo que si no accedía de nuevo a tener relaciones sexuales con él, vendería por 100 euros un vídeo que le había hecho teniendo sexo con él en el que se le podía reconocer.

La joven ha relatado cómo, después de intentar convencerle para borrar el vídeo, este no quiso y, finalmente, le obligó a practicarle sexo oral y a tener relaciones completas.

Por su parte, el acusado que ya ha sido condenado por un delito de violencia en el ámbito familiar, por dos quebrantamientos de condena y por hechos similares a los de este juicio, ha negado los hechos y ha dicho que sufrió una encerrona por parte de la Policía.

Tal como ha señalado el procesado, la víctima «se lo ha inventando todo». Según su versión, no llegaron a quedar nunca pero sí tuvo cibersexo con una chica que no sabe sí es la víctima. «Hizo muchas cosas por la ‘webcam’ y yo luego le enseñé que no era el de las fotos y me reí de ella», ha explicado para luego decir que la denuncia debe responder a que está «dolida».

A pesar de negar haber quedado con la acusada, y los hechos en términos generales, el acusado ha admitido, sin embargo, que sí que habló con una chica de la «fantasía» de taparse los ojos y tener sexo con un desconocido. Al quedar, en vez de encontrarse con ella, apareció la Policía y le detuvo, según ha contado.

Por su parte, la Fiscalía le acusa por un delito de agresión sexual por el que le pide una pena total de nueve años de cárcel. También le pide la prohibición de acercarse a menos de 500 metros durante diez años y la prohibición de comunicarse con la víctima por cualquier medio. También le pide una indemnización de 60.000 euros en concepto de daños morales.

Según su relato acusatorio, el acusado y la víctima quedaron para concertar un encuentro sexual en el domicilio de ella, que siguiendo sus instrucciones le esperaba con los ojos tapados. Ella le dejó la puerta abierta y tras esto, fueron a la habitación y le empezó a realizar tocamientos genitales. Ante esto, la víctima sospechó y se quitó la venda y le expulsó del domicilio.

A continuación, según el Ministerio Fiscal, el acusado –mediante un perfil falso– le envió una serie de mensajes diciéndole que si no accedía a tener relaciones otra vez, colgaría un vídeo en la redes sociales del encuentro que acaban de tener. Así, la víctima accedió de nuevo a ver al acusado por miedo a que cumpliera sus amenazas.

Siguiendo con el relato de la Fiscalía, tras esto, el procesado fue a su casa, la empujó hacia la habitación, le ordenó que se quitara la ropa y, pese a la resistencia y llantos de la víctima, la agredió sexualmente. Antes que esto, la fiscal considera que la agresión sexual ya se fundamenta en la intimidación causada por el procesado con la amenaza de «dañar su intimidad» con la distribución del vídeo sexual en las redes sociales.

Por su parte, la defensa del acusado pide su absolución y mantiene que no se ha podido dar por probado «de forma fehaciente» que el acusado «la agrediera». Por esto, pide que debe primar el principio de presunción de inocencia.

Al finalizar las exposiciones de las distintas partes, el presidente del tribunal ha señalado que el juicio quedaba visto para sentencia.

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