Los peritos judiciales del Banco de España Víctor Sánchez Nogueras y Antonio Busquets, responsables de los informes para el juez de instrucción de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que provocaron la imputación del antiguo consejo de administración de Bankia presidido por Rodrigo Rato, han criticado que la entidad guardara deterioros de 2010 en un ‘cajón’ para «manipular’ el folleto de salida a Bolsa en julio de 2011.

Así lo han indicado en la segunda sesión de la fase pericial del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid), asegurando que el grupo financiero se amparó en una normativa –circular 4/2004 del 22 de diciembre del Banco de España– que apunta a que tras la fecha de combinación de negocio el adquiriente tiene un plazo de un año para ajustar deterioros contra reservas que no fueran conocidos.

No obstante, los peritos periciales tienen claro que esos deterioros eran bien conocidos. «La norma no es una patente de corso para que deterioros conocidos sean guardados en el ‘cajón’ a sabiendas de que dentro de un año se sacarán y se contabilizarán con cargo a reservas», han reprochado.

«Estos deterioros eran conocidos, así lo había señalado también PwC en su informe de valoración, lo demás es manipulación. La normativa solo te lo permite en caso de que esa información no estuviera disponible. Esto ha sido jugar con los resultados, ahora los pongo y ahora los quito… No sé si me entienden», ha remarcado Busquets ante la sección cuarta de la sala de lo penal.

Según los judiciales, las siete cajas de ahorro del Sistema Institucional de Protección (SIP) que se combinarían para dar lugar a Bankia debían de tener información sobre todos sus activos a valor razonable a fecha de 31 de diciembre de 2010. «Tenían que tener esos activos informados en sus memorias a valor razonable», ha subrayado Sánchez Nogueras.

De este modo, los peritos creen que solamente en la circunstancia excepcional de que no haya suficiente información para llevar a cabo la valoración se contaría con un periodo de un año para adaptar los deterioros. «Nosotros tenemos claro de que esa información sí existía, por tanto había deterioros que no se contabilizaron», han insistido.

En documentos aportados a la causa y utilizados este martes en la sesión, Sánchez Nogueras y Busquets han expuesto sus cálculos en relación a estos deterioros. El ajuste inicial fue de 5.847 millones de euros, mientras que el complementario pasada la salida a Bolsa fue de 1.747 millones de euros. «Si se hubieran hecho correctamente, el patrimonio y la solvencia hubieran sido inferiores», han añadido.

Los judiciales han explicado que lo relevante de esta cuestión se debe expresar en términos relativos, ya que el ajuste inicial en inversión crediticia, por ejemplo, fue de un 12% sobre el total, mientras que el adicional fue de un 32%. De igual forma, en el caso de los adjudicados, en el primero fue de un 15% y en el segundo del 36%. «Me parece muchísimo», ha apostillado Busquets.

CONFRONTACIÓN ENTRE PERITOS

Mientras Sánchez Nogueras y Busquets respondían a las preguntas de la fiscal Carmen Launa, el resto de peritos propuestos por las partes han intervenido para intentar desmontar las afirmaciones de los judiciales.

Leandro Cañibano, Germán López Espinosa, Rubén Manso y Miguel Ángel Berzal, de BFA-Bankia, han tachado las conclusiones de los peritos judiciales de estar caracterizadas por «juicios de valor» y «poco acreditadas». «Con todos mis respetos, si no puede llegar a una conclusión, no concluya», ha reprochado Berzal.

Manso ha insistido en que PwC no calculaba deterioros, sino «diferencias entre el valor contable que tenían los activos y su valor razonable, es decir, minusvalías». De hecho, ha señalado que el folleto de salida a Bolsa advertía sobre la posibilidad de un ajuste adicional. «Los inversores eran conscientes de lo que estaban comprando», ha añadido.

El catedrático de la Universidad Carlos III Juan Zornoza Pérez, del lado de Rodrigo Rato, ha asegurado que la norma no señala la excepcionalidad a la que aluden Sánchez Nogueras y Busquets. «El segundo ajuste era totalmente imprescindible de efectuar si se tiene en cuenta la cantidad de activos que proceden de siete cajas distintas», ha indicado.

De hecho, Zornoza ha asegurado que en los informes de seguimiento del Banco de España ya se decía que este proceso de integración era «muy complejo y había un componente manual muy intenso porque se partía de entidades con sistemas informáticos diferentes. «Si en aquel momento se hubieran reflejado esos deterioros, las cuentas del folleto no hubieran reflejado la imagen fiel», ha dicho.

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