Una patrulla de la policía local de Palma, en servicio ordinario, iba por la zona del colegio La Salle, cuando se percató que a la altura de la rotonda flotante a las 03:30 de la madrugada, había una mujer. Estaba embarazada, al parecer de pocos meses, y se situaba muy cerca de la barandilla, mirando hacia la autovía.

A losa agentes les resultó extraño el comportamiento de la mujer, así que decidieron acercarse a ella e interesarse por su estado. Desde el coche, trataron de entablar conversación con ella, pero la mujer hizo caso omiso de los agentes, así que uno de ellos procedió a acercarse a ella mientras el otro daba aviso de la situación.

La mujer estaba llorando, muy alterada, y se negaba a hablar con el agente, que se acercaba despacio a ella para preguntarle por su estado. En seguida se percató de que en las muñecas tenía lo que parecían ser marcas de varios cortes de grandes dimensiones, antiguos y más recientes, significativos de tentativas de suicidio anteriores.

Dados los acontecimientos y señales observadas, el agente consiguió ganarse la confianza de ella y averiguar el nombre de la mujer.

Tras varios minutos de diálogo, el agente consiguió hacerse con el teléfono de la mujer y hablar con su marido, con quien momentos antes ella había tenido una discusión, desencadenante de la situación. El marido acudió a buscarla y hacerse cargo de ella. Por lo visto la mujer había tenido problemas años atrás, pero ya estaba recuperada.

Los agentes decidieron custodiar a la mujer y su marido hasta su domicilio. La mujer fue atendida por los servicios sanitarios pertinentes, que procedieron a su posterior evaluación.

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