Albert Rivera


El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, se ha centrado, en la campaña de las elecciones municipales, autonómicas y europeas, en presentar a este partido como el líder de la oposición al futuro Ejecutivo de Pedro Sánchez, intentando convencer al electorado de que Cs representa «el único voto útil» frente «al populismo y al nacionalismo» en los gobiernos autonómicos y municipales.

Rivera insiste en que al PP le va a resultar complicado liderar la oposición en esta legislatura porque aún tiene pendientes casos de corrupción en los tribunales y es un partido «en descomposición» tras los malos resultados electorales de las elecciones generales, con la «batalla interna» que, a su juicio, se puede desencadenar.

En Ciudadanos suelen recordar que en las generales del 28 de abril consiguieron más votos que el PP en cinco comunidades autónomas (Madrid, Baleares, Cataluña, Andalucía y Aragón) y también en seis de las diez ciudades más pobladas de España (Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria).

Por eso, Rivera pone sus esperanzas en estos y otros territorios donde Cs tiene más opciones de llegar al poder, pero es consciente de que si el apoyo electoral al PP se hunde en algunos lugares, no podrán sumar una mayoría de gobierno alternativa a la que pueda configurar el PSOE.

MARCA DISTANCIAS CON EL PSOE

En cuanto al PSOE, en la formación naranja han evitado durante esta campaña adelantar si alcanzarán acuerdos postelectorales con candidatos socialistas como Javier Lambán en Aragón o Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, más distanciados de la postura de Sánchez ante el independentismo.

El líder de la formación naranja considera que hasta ahora no hay socialistas «disidentes» que se atrevan a decir públicamente que rechazan la cercanía de Sánchez con Podemos o su política de apaciguamiento con las fuerzas nacionalistas.

En su opinión, está claro que el PSOE y el partido morado van a pactar tras los comicios municipales y autonómicos del domingo, tanto para gobernar juntos en distintos territorios como para formar un Ejecutivo de coalición encabezado por Sánchez.

COMPENSAR LAS SUBIDAS DE IMPUESTOS DE SÁNCHEZ

Ante este panorama que describe Rivera, Ciudadanos promete controlar y vigilar al Gobierno de Sánchez y ejercer de «contrapeso» o «dique de contención» en los gobiernos autonómicos y municipales. Ya desde el comienzo de la campaña, el líder ‘naranja’ anunció que frente a los «sablazos fiscales» a nivel nacional, bajarán en la misma medida los impuestos en los Ayuntamientos y las comunidades.

Rivera también ha ofrecido a Cs como el partido que va a exigir el respeto a la Constitución, la unidad de España y la igualdad entre los ciudadanos y a «defender a los españoles» frente a posibles «cesiones» a las formaciones nacionalistas.

Ese es el papel que ha intentado ejercer esta semana, aprovechando el inicio formal de la legislatura con la constitución del Congreso y el Senado el martes pasado. Durante la sesión parlamentaria, el líder de Ciudadanos pidió a la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, que interrumpiera y amonestara a los diputados independentistas catalanes que están en prisión preventiva por describirse como «presos políticos».

«Es una humillación a todos los españoles», repetían en el partido liberal, que ha acusado a Batet de haber retrasado la suspensión de Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull (Junts per Catalunya) como diputados, actuando como «cómplice» del separatismo catalán.

OPOSICIÓN FRONTAL AL NACIONALISMO

Para demostrar la posición firme de Ciudadanos ante el nacionalismo, Rivera ha celebrado varios actos electorales en lugares donde sabía que no iba a ser bienvenido y, como esperaba, se encontró un recibimiento hostil.

En Estella (Navarra), unos jóvenes limpiaron con lejía el suelo que había pisado el líder de Cs; en Miravalles (Vizcaya), el pueblo del etarra ‘Josu Ternera’, le costó hacerse oír por encima del ruido de alarmas y sirenas; y en Manresa les recibieron con pancartas que celebraban que Inés Arrimadas se marchase de Cataluña para irse a Madrid.

En la campaña de los comicios del 26-M, Rivera ha participado en doce actos, más de la mitad de ellos en la Comunidad de Madrid, y también ha estado en Ávila y en Zaragoza.

GOBERNAR EL AYUNTAMIENTO DE MADRID Y LA COMUNIDAD

La agenda madrileña de Rivera refleja la importancia que tiene para los ‘naranjas’ que Ignacio Aguado llegue a gobernar la Comunidad de Madrid y que Begoña Villacís se convierta en la próxima alcaldesa de la capital. En ambos casos se presentan como el «antídoto» frente al «sanchismo» y al «populismo» que, a su juicio, representan tanto Podemos como Manuela Carmena e Íñigo Erejón.

Arrimadas, portavoz de la Ejecutiva de Cs y ahora también diputada en el Congreso, ha sido la que ha llevado el peso de esta campaña, con 20 actos frente a los doce de Rivera. En su caso, ha centrado los esfuerzos en Andalucía, donde ha visitado cinco ciudades (Sevilla, Málaga, Granada, Jerez de la Frontera y La Línea de la Concepción), y en Cataluña (Barcelona, Tarragona, Hospitalet de Llobregat y Manresa).

Asimismo, la diputada por Barcelona ha estado en Castilla-La Mancha (Albacete y Guadalajara), Madrid, Murcia, Valencia, Logroño, Pamplona, Santander, Oviedo y dos veces en Zaragoza.

Aunque para Ciudadanos también es muy importante la capital catalana, las encuestas electorales sitúan a Manuel Valls por detrás de ERC, el PSC y Barcelona en Comú. Mientras que el candidato apoyado por Cs ha sido arropado en esta campaña por Arrimadas y por el cabeza de lista a las elecciones europeas, Luis Garicano, con Rivera no ha coincidido en ningún momento.

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