Junta General del Principado de Asturias
EP

Las doce autonomías donde este domingo se celebran elecciones autonómicas prevén nuevos comicios si ningún candidato gana una votación al menos con mayoría simple, salvo en Castilla-La Mancha, única comunidad donde gobernará en último término quien tenga más escaños. El plazo para lograr la investidura oscila entre dos y tres meses.

Las encuestas publicadas en las últimas semanas muestran un panorama electoral sin mayorías absolutas y apuntan algunos empates entre el bloque de derecha y el de izquierda, por ejemplo en la Comunidad de Madrid. Quien quiera ser investido presidente deberá sumar el voto a favor de otras formaciones, o cuando menos, contar con su la abstención: que los votos a favor puedan ser más que los votos en contra, para tener lo que se denomina mayoría simple.

Los reglamentos de los parlamentos regionales tienen regulada también la posibilidad de que no se dé esta circunstancia, que nadie consiga sumar votos suficientes, y todos ellos obligan a convocar de nuevo elecciones, salvo las Cortes de Castilla-La Mancha.

En todos los casos se prevé que gobierne quien logre mayoría absoluta en primera votación o mayoría simple en la segunda o sucesivas, dentro de un plazo que oscila entre dos y tres meses desde las elecciones o desde esa primera votación, según los casos.

Los nuevos parlamentos se constituirán ya en junio, entre el 11 y el 26. Los dos o tres meses para que elijan presidente se pondrán en marcha a partir de entonces. Si nadie resulta investido en este tiempo, se repetirá de nuevo todo el proceso electoral: disolución del legislativo, nueva fecha de elecciones para 54 días después, organizar la campaña, la votación y la constitución de un parlamento nuevo, en el que alguien deberá lograr mayoría absoluta o simple.

ASTURIAS Y CASTILLA-LA MANCHA, CASOS PARTICULARES

En el caso de Asturias, la normativa prevé la vuelta a las urnas en dos meses también, pero el sistema de votación conduce a la elección de un presidente, facilita el proceso porque los diputados no pueden votar que no: o apoyan a un candidato o se abstienen, lo que reduce las posibilidades de bloqueo.

Es decir, si sólo hay un candidato, será elegido aunque sólo cuente con el apoyo de su grupo parlamentario. Si hay dos, uno de ellos deberá lograr más votos que el otro y sólo en caso de empate se repetirían las elecciones.

La excepción al proceso en todas las autonomías es Castilla-La Mancha. De las 12 comunidades que celebran elecciones este domingo es la única que no prevé una segunda vuelta. Su Estatuto de Autonomía señala en el artículo 14 que de no alcanzar ningún candidato una mayoría simple en dos meses de votaciones, «quedará automáticamente designado el candidato del partido que tenga mayor número de escaños».

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