El impacto de la contaminación aérea sobre nuestra salud


La exposición a contaminantes ambientales puede causar alteraciones en el desarrollo cerebral que afectan al desarrollo sexual y la fertilidad durante varias generaciones, según los hallazgos que se presentarán en Lyon (Francia), en la reunión anual de la Sociedad Europea de Endocrinología, ECE 2019.

La descendencia de ratas embarazadas expuestas a una mezcla de las sustancias químicas disruptoras endocrinas comunes (EDC, por sus siglas en inglés), en dosis equivalentes a las que comúnmente experimentan las personas, mostraron alteraciones en el desarrollo sexual y el comportamiento materno que se transmitieron a través de varias generaciones. Estos hallazgos sugieren que los niveles actuales de sustancias químicas que alteran el sistema endocrino en nuestro medio ambiente ya pueden estar causando daños duraderos y que las personas y las agencias deberían tomar medidas para minimizar la exposición.

Los químicos de alteración endocrina pueden interferir con la función normal de nuestras hormonas y se han vinculado previamente con la infertilidad y el desarrollo sexual alterado en animales y personas. Estamos expuestos a cientos de estos contaminantes en nuestra vida diaria, ya que se utilizan en la fabricación de plásticos, pesticidas y medicamentos.

Sin embargo, el alcance del daño que se está haciendo a nuestra salud y las consecuencias para las generaciones futuras sigue sin estar claro. Los estudios con roedores han sugerido que la exposición a EDC puede afectar al desarrollo cerebral a través de varias generaciones, pero los efectos generacionales sobre el desarrollo sexual y la reproducción no se han investigado previamente.

ALTERACIÓN DE LA EXPRESIÓN GÉNICA EN EL CEREBRO

En este estudio, David López Rodríguez, estudiante graduado en el laboratorio de padres Anne-Simone en la Universidad de Lieja, en Bélgica, supervisó el desarrollo sexual de tres generaciones de ratas, cuya generación paterna solo estuvo expuesta a una mezcla de EDC comunes durante el embarazo y la lactancia. Las ratas hembras nacidas en la primera y segunda generación mostraron deficiencias en el cuidado de sus propios cachorros.

No obstante, las ratas hembras en la segunda y tercera generación mostraron un inicio tardío de la pubertad y alteración del ciclo reproductivo y el desarrollo del folículo ovárico, lo que indica que su fertilidad se vio afectada, aunque nunca estuvieron expuestas a los EDC. Estos cambios se asociaron con la expresión génica alterada en sus cerebros que se sabe que afectan a la forma en que se regulan las hormonas reproductivas.

«Nuestros resultados plantean preocupaciones reales sobre los efectos de estos contaminantes en nuestro medio ambiente. Encontramos los efectos de los EDC en generaciones de animales que no habían estado directamente expuestos a los productos químicos. Exponemos a la generación principal y descubrimos a largo plazo efectos en la fertilidad. Por supuesto, en la vida cotidiana esto no sucedería y la exposición a estos químicos dañinos continuaría, lo que significa que se podría hacer aún más daño», destaca el Profesor Parent.

El equipo ahora está interesado en cómo se realizan los cambios a través de las generaciones, y está analizando si el cuidado materno deficiente es el desencadenante del desarrollo alterado en las siguientes generaciones. «Estos hallazgos plantean preguntas sobre el legado que estamos dejando a las generaciones futuras. La legislación europea actual sobre los EDC no considera cómo las mezclas de contaminantes de baja dosis en nuestro medio ambiente podrían causar daño y afectar a nuestros niños y la vida silvestre en las generaciones futuras. Los datos sugieren una necesidad urgente de seguir el principio de precaución», concluye Rodríguez.

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