Lágrimas, abrazos y mucha congoja es lo que se ha podido vivir esta mañana en el Aeropuerto de Palma tras el sentido homenaje a Herminia Bedinelli, la auxiliar de seguridad de 64 años de edad que murió al ser intervenida en el hospital tras sufrir una agresión en una de las puertas de llegadas. El terrible suceso tuvo lugar el pasado jueves 2 de mayo.

Esta mañana, a las 12:00 horas, se ha producido una concentración de unas setenta personas que han guardado un minuto de silencio para dar el último adiós a Herminia, su compañera fallecida. Al acto han acudido, además del sector de vigilantes de seguridad, otros amigos y trabajadores del aeropuerto que también la conocían.

Decenas de compañeros y amigos de la auxiliar fallecida se han concentrado este mañana en el aeropuerto para darle su último adiós

Asimismo, se ha colocado una imagen suya rodeada de velas y flores en el mostrador en el que ocurrieron los hechos que llevaron a Herminia a la muerte; ya que recibió un empujón en el lugar, cayó, se rompió el fémur y perdió la vida durante la operación a la que fue sometida cuatro días después. La víctima sufría problemas cardíacos y su corazón no pudo soportar la intervención.

A raíz de lo sucedido, varios trabajadores han alertado de las amenazas constantes a las que se ven sometidos. «Es por la baja calidad del turismo que viene, es una salvajada; los insultos que una persona normal puede recibir a lo largo de su vida, los recibimos nosotros condensados en un mes», advierte uno.

El personal comenta que los turistas llegan a las islas cada vez más borrachos y que acaban protagonizando incidentes que rayan el surrealismo, como bañarse desnudos en las fuentes del aeropuerto. Aunque todos coinciden que lo peor son las agresiones: «A uno lo estamparon contra la cristalera, a otra compañera le rompieron el pómulo de un puñetazo; se han producido muchos episodios violentos pero nunca con este trágico desenlace como en el caso de Herminia», afirma otro entristecido.

Los trabajadores reivindican que se tomen las medidas necesarias para facilitar el control de las puertas y que mejore la señalización de las prohibiciones

La muerte de la auxiliar de seguridad ha desvelado varios puntos conflictivos del recinto aeroportuario; uno de ellos, la puerta C en la que ocurrieron los hechos. Los trabajadores reivindican que se coloque una puerta que permita la salida sin retorno; ya que al abrirse automáticamente desde dentro cuando alguien se dirige a ella, los que están fuera aprovechan para colarse de nuevo en el interior. «Vas de un lado a otro y se te cuelan, además no siempre hablas el mismo idioma que ellos y con la tensión que se crea es imposible controlarlo todo como se debería», explican. El personal considera que la señalización tampoco es la adecuada, ya que sólo un distintivo en forma de pegatina adherido al suelo indica el prohibido el paso.

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