Pedro Sánchez
EP


El PSOE concluye la campaña de las municipales, autonómicas y europeas habiendo explotado al máximo la marca Pedro Sánchez tras la victoria en las elecciones generales del 28 de abril, con el doble objetivo de mantener una alta participación y que los buenos resultados logrados en el Congreso y Senado se repitan en ayuntamientos, Comunidades Autónomas y en el Parlamento Europeo.

Con la única excepción de los tres primeros días de la campaña, afectados por la hospitalización y posterior fallecimiento del dirigente socialista Alfredo Pérez Rubalcaba –el PSOE suspendió sus actos durante dos días de luto–, Sánchez ha tenido todos los días agenda de campaña, con una dedicación especial a Madrid.

Pero incluso los días con la campaña parada por el establecimiento de la capilla ardiente de Rubalcaba en el Congreso de los Diputados, de la que no se movió Sánchez, el partido consiguió dar su mayor imagen de unidad desde las últimas primarias en las que Sánchez se impuso a Susana Díaz.

Finalizado el luto por el exvicepresidente del Gobierno y exlíder del PSOE, Sánchez se metió de lleno en la campaña, que comenzó dando un paseo por el distrito madrileño de Puente de Vallecas, donde la candidatura de Manuela Carmena fue la más votada en los comicios de 2015.

Esta experiencia de saludar y hacerse ‘selfies’ con los ciudadanos, repartir besos y abrazos por doquier y, en definitiva, dejarse ver y parecer cercano, la repetiría en otras dos ocasiones a lo largo de la campaña, en barrios obreros de los distritos de Latina y Usera.

También han sido varios los mítines que Sánchez ha dado en municipios madrileños donde gobiernan, como Alcalá de Henares y Leganés, y que tuvieron como colofón el acto de cierre de la campaña en el distrito de Hortaleza.

Esta sobreexposición de Sánchez en Madrid se explica por las expectativas que los socialistas tienen depositadas en su candidato, Angel Gabilondo, con el que ven la posibilidad de hacerse con ‘la joya de la corona’, el Gobierno de la Comunidad de Madrid por primera vez desde 1995.

Así como por la necesidad de impulsar al candidato a la alcaldía de Madrid, Pepu Hernández, con el que no aspiran a ganar pero sí a ser decisivos para la conformación de un gobierno municipal progresista liderado por Carmena.

Al margen de este esfuerzo especial en Madrid, Sánchez se ha desplazado en esta campaña a todas las Comunidades Autónomas, con la única excepción de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Allí donde no daba mitin, aprovechaba para hacer uno de sus paseos por el centro de la ciudad.

Así, en Galicia, paseó por Santiago de Compostela y mitineó en Vigo junto al alcalde socialista, Abel Caballero, que aspira a un nuevo mandato. San Sebastián, Pamplona, Logroño, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Alicante, Calasparra (Murcia), Mérida, Albacete, Santander, Gijón, Córdoba, Jerez de la Frontera, Sevilla, Palma de Mallorca, Barcelona y Valladolid completan la lista de ciudades visitadas por el presidente.

ACTOS MEDIANOS Y UNA ÚNICA PLAZA DE TOROS

La plaza de toros de Mérida fue de largo el mitin más multitudinario, con unos 8.000 asistentes. Por el contrario, sorprendió la escasa afluencia, apenas de un millar de personas, en la Isla de la Cartuja de Sevilla, con capacidad para haber organizado un acto mayor.

En todas sus intervenciones, Sánchez ha presentado estos comicios como la continuación de las generales. En un intento de mantener el interés que despertaron las elecciones legislativas y lograr de nuevo una alta participación, el presidente viene subrayando que el avance y progreso que su proyecto quiere representar para toda España no será igual de rotundo en ayuntamientos y Comunidades Autónomas que no estén gobernados por los socialistas.

Su plan para crear el mayor parque de vivienda pública para los jóvenes, tanto en régimen de compra como en alquiler, necesita la colaboración de los ayuntamientos, que han de ceder suelo público, suele poner como ejemplo.

Si en las generales Sánchez agitó el miedo a la suma de las tres derechas, en esta campaña, sin abandonar esta idea, ha incidido en que estos partidos, tras los resultados del 28A, andan más preocupados de la supervivencia de sus líderes que de ofrecer un proyecto claro a los ciudadanos.

Un argumento que le permite presentar al PSOE ante los indecisos como la única opción de voto razonable; la mejor opción, aunque sea por descarte.

El objetivo del PSOE en estos comicios pasa por ganar las europeas, ser primera fuerza en las municipales, retener las Comunidades Autonómas donde hoy gobiernan (Asturias, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha y Extremadura) y acumular mayor poder territorial, sumando a sus feudos la Comunidad de Madrid o incluso Canarias y Castilla y León, aunque ganar este último territorio se antoja más difícil, según reflejan las encuestas, que en su gran mayoría anticipan la suma de PP, Ciudadanos y Vox.

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