Albert Rivera


El candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, ha desplegado, durante el debate en Atresmedia, un largo rollo de papel que, según ha dicho, contenía un listado de los casos de corrupción que afectan al PSOE. «Llega casi hasta el suelo», ha dicho Rivera del listado, pero no ha conseguido que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, responda a la pregunta de si dimitirá si los expresidentes socialistas andaluces son condenados por el caso de los ERE, que ha cifrado en 1.000 millones de euros.

Sánchez ha optado por responder reprochando a Ciudadanos que haga «un cordón sanitario al PSOE» y prefiera pactar con el PP, un partido cuya sede ha vuelto a tildar de «gran bazar de la corrupción».

El líder socialista ha puesto el foco también en la Comunidad Valenciana, que también celebra elecciones autonómicas el 28 de abril, para decir que hay tres expresidentes y 13 exconsejeros involucrados en casos de corrupción, de manera que lo que allí hay es un «parque temático de la corrupción». Rivera ha replicado entonces preguntándole si lo de Andalucía es «una fiesta».

Sánchez también ha decepcionado al líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, por evitar la cuestión de la policía patriótica. «De cloacas mejor no hablamos, ¿no?», le ha dicho Iglesias cuando, justo después de denunciar este asunto, el jefe del Ejecutivo ha optado por ceder la palabra a Rivera.

Para Iglesias, en cambio, el problema de la corrupción es que «no es un delito común sino una forma de gobierno que a veces es legal y a veces ilegal». Corrupción legal, ha opinado, es cuando las eléctricas «compran» expresidentes y exministros para sus consejos de administración. También ha cargado contra el PP porque «grandes constructoras hacían donaciones ilegales para beneficiarse de sus contratos».

Iglesias ha propuesto que se prohíba que presidentes y ministros fichen por eléctricas y también crear una unidad policial que dependa solo de jueces y fiscales, no del Ministerio del Interior para «investigar la corrupción institucional y así limpiar las cloacas».

El bloque había comenzado con una pregunta al presidente del PP, Pablo Casado, sobre su compromiso de regeneración, y éste ha recalcado que ganó las primarias «con un discurso de firmeza absoluta». Quien haga algo mal en su partido, ha dicho, irá a la calle, y ha contrapuesto esa firmeza a la actitud de Sánchez con Manuel Chaves y José Antonio Griñán, de quien Sánchez dijo que son personas honestas o con Cristina Narbona, presidenta del PSOE «en pleno caso Acuamed».

Casado también ha destacado las reformas del Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal para castigar la corrupción y ha defendido que «los partidos no son corruptos» y ninguno de los que están allí tienen «la culpa de que alguien haya traicionado hace 20 años la desconfianza de sus compañeros», pero sí «la responsabilidad de ser implacables» ante cualquier conducta irregular.

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