Superalimentos que curan, sujetadores que elevan el riesgo, ser trabajadora nocturna o que el embarazo tras el cáncer no es seguro, son algunos de los bulos que circulan por Internet y que, los expertos, piden que sean desmentidos ya que suponen un riesgo para la salud, al retrasar el diagnóstico e interferir en el tratamiento, además de un perjuicio emocional.

«En ocasiones, nos encontramos con personas que llegan demasiado tarde a tratarse porque alguien en su momento las convenció de que no debían hacerlo», explica la doctora Mireia Margelí, del Servicio de Oncología Médica del ICO Badalona, del Hospital GermansTrias i Pujol, y vocal de la Junta Directiva de GEICAM, quien ha participado en el Simposio Satélite para Mujeres con Cáncer de Mama dentro del 12º Simposio Internacional de Grupo GEICAM.

La experta sobre todo denuncia las informaciones falsas sobre alimentación, como la idea de que la soja y la cafeína aumentan las posibilidades de sufrir este cáncer, o que el zumo de limón o el bicarbonato ayudan a curarlo. «Los bulos sobre las dietas generan mucho estrés porque es algo que las mujeres pueden controlar y pueden estar privándose de muchos alimentos», explica.

Según han explicado, el cáncer de mama es el tipo de tumor que más conversación genera en Twitter y también la patología más consultada a través de los buscadores. Sin embargo, gran parte de la información presente en la red contiene enunciados falsos, inexactos o poco rigurosos no explícitamente respaldados por evidencia científica y a favor de la alternativa natural en su prevención y tratamiento», señala Roser Trilla, directora de Comunicación de Grupo GEICAM.

En su opinión, debería haber una corresponsabilidad que ayudara a acabar con este tipo de informaciones con «soluciones mágicas», de modo que en ningún caso generen «falsas expectativas a personas que son muy vulnerables ante un diagnóstico de cáncer». Así, la solución pasa por contrarrestar los bulos con información veraz.

REDOBLAR ESFUERZOS

Con el fin de neutralizar estas informaciones peligrosas, es preciso que profesionales sanitarios, instituciones sanitarias, medios de comunicación y asociaciones de pacientes redoblen esfuerzos por mejorar la comunicación con las pacientes.

«Es importante que ellas se sientan escuchadas y atendidas correctamente, que les expliquemos mejor los tratamientos y la evidencia científica, que sientan que estamos ahí para ayudarlas y no tengan la sensación de que deben consultar otras fuentes para estar bien informadas», añade Margelí.

Coincidiendo con ella, Trilla opina que «los profesionales de la salud tienen que implicarse y liderar en las redes sociales la conversación sobre esta patología, ofreciendo información rigurosa y ‘prescribiendo’ fuentes de información fiables. Cuantos más especialistas informen de manera adecuada en la red, más difícil lo tendrán los propagadores de bulos para actuar».

LA POSIBILIDAD DE SER MADRES

En España, una de cada ocho mujeres sufrirá cáncer de mama a lo largo de su vida. Se trata del tumor más frecuente en las mujeres occidentales, estimándose que en Europa la probabilidad de desarrollar un cáncer de mama antes de los 75 años es del 8%.

Hay quienes piensan erróneamente que un embarazo posterior puede ser perjudicial para la salud. Al respecto, la doctora Amparo Ruiz, del Instituto Valenciano de Oncología, r3ecuerda que hay que informar a estas mujeres de que «el embarazo tras este tumor no empeora el pronóstico y que, transcurridos unos dos años desde el final del tratamiento, es absolutamente seguro».

Por otro lado, cuando se produce el cáncer de mama gestacional, que se produce durante el embarazo o en el primer año posterior al parto y que representa entre el 6-15% de los tumores de mama en las pacientes entre los 24 y los 44 años-, se han registrado avances relevantes.

Uno de ellos es la estimulación ovárica con los fármacos actuales. «Esta técnica no supone niveles de estrógenos altos (garantizando
la ausencia de riesgo para la paciente) y los tiempos de estos procesos se van acortando, de modo que no se demora el inicio del tratamiento oncológico», afirma la doctora Ruiz. Además, el riesgo de daño ovárico puede ser subsanado con la preservación de la fertilidad mediante técnicas ya consolidadas como la crioconservación (congelación) de embriones y de ovocitos, que se lleva a cabo en hospitales públicos que disponen de unidades de reproducción.

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