El Coliseo Balear se llena para recibir a Alejandro Sanz
Foto: Isabelle Sleijpen


Hace una semana, el universo de Alejandro Sanz (Madrid, 1968) se ponía del revés por una inoportuna neumonía que le obligó a paralizar toda la promoción de su nuevo álbum apenas a unas pocas horas de su lanzamiento. Su regreso discográfico llegaba así a las tiendas el 5 de abril sin el acompañamiento mediático de rigor, pero no había más remedio que plegar velas.

«He estado dos semanas un poquito mal, pero no he estado ingresado ni nada», explica  el madrileño, para luego añadir sonriente: «Ha sido una neumonía, que es algo complicado y había que cuidarla. Como somos como somos y no nos cuidamos cuando debemos… No estoy perfecto pero sí al setenta por ciento».

Haciendo gala de su habitual buen humor, prosigue Alejandro confesando que se siente «un poco como recuperando en septiembre» las asignaturas que le quedaron pendientes, al tiempo que asegura que llegará «perfectamente» para la gira de presentación, que en junio y julio pasará por Sevilla, Barcelona, Madrid y Elche y Santiago de Compostela.

«Después me voy a Estados Unidos y a toda Latinoamérica. Quedan un par de años de gira y estoy muy ilusionado. He formado una gran banda con algunos elementos nuevos y otros músicos que llevan conmigo mucho tiempo. También con una escenografía increíble que van a disfrutar mucho para que cuando salgan del concierto tengan ganas de volver», anticipa.

#ELDISCO

Sin o con promoción, #ElDisco (Universal Music, 2019) llegó a las tiendas hace seis días con un contenido variado en estilos y participación igualmente variopinta en las voces de Camila Cabello, Nicky Jam, Residente y Judit Neddermann. «El eclecticismo no es nuevo y siempre ha pasado, aunque sí hay canciones que pueden sorprender un poco como It’s ok», apunta.

Y resta sorpresa a su acercamiento urbano con Nicky Jam en Back in the City recordando que ya en abril de 2005, hace ahora 19 años, hizo La tortura con Shakira. «Lo que hago con Nicky es traerle al mundo del son cubano, dónde él no está cómodo porque no lo había trabajado», señala, para rematar después: «En el cambio está la conexión, me gusta dar esos saltos».

El paso del tiempo, la importancia de las raíces, el amor y la unidad de las personas son algunos de los temas a los que canta Alejandro en #ElDisco, reflejando así sus inquietudes personales: «Yo en los discos soy muy honesto. Quiero expresar lo que me influye en cuanto a letras y contenidos. Todo lo que está en el disco está dentro de mí y en mis discos anteriores ha ocurrido también. Todas las cosas que están tienen que estar ahí por algo».

Esta reflexión le lleva a centrarse en Este segundo, una canción sobre ese tiempo que pasa y no vuelve y que canta a medias con Judit Neddermann con una letra en castellano y catalán. «Ella me fascina y conmueve muchísimo cantando», remarca, y explica acto seguido que «hacer una canción en castellano y catalán en el momento en el que estamos es una declaración de intenciones».

Y aún profundiza: «Es decir ‘aquí hay mucho más allá de la política. Porque la política debería estar al servicio del bienestar de la gente y no al revés, no que nosotros tengamos que poner el bienestar y la convivencia encima de la mesa para que ustedes puedan hacer política’. Me parece un abrazo muy bonito entre dos idiomas y que la canción queda increíble».

Tras subrayar la «importancia del tiempo y de las vivencias más allá de lo puramente material», reflexiona Alejandro mezclando humor y solemnidad: «No es que me preocupe el paso del tiempo, es que soy consciente de él. Hasta hace muy poco era inmortal y ahora ya soy consciente del paso del tiempo».

«Está casi demostrado que todos vamos a morir, hay muchas probabilidades de que eso ocurra pero, mientras eso pase, voy a vivir», continúa, para luego concluir: «Cuando empiezas a tener conciencia del paso del tiempo es cuando realmente empiezas a disfrutar cada segundo y a tomar decisiones. Porque la vida es más cómoda sin tomar decisiones».

Estos pensamientos sobre la fugacidad de la vida conectan también con otras canciones del álbum como No tengo nada o El trato, por lo que la temática es relativamente troncal. Según sus propias palabra: «Admiro más a los que tienen ochenta años y se les nota y han vivido con intensidad y tienen cicatrices. Me parece que el envoltorio de lo que somos tiene que tener algún rasguño porque si no, realmente te has pasado la vida en un spa. Que no se está mal en un spa, pero merece más la pena arañarte en una tormenta en el desierto».

LATINOS POR EL MUNDO

‘Soy latino gracias a Dios’ afirma el madrileño en otra de sus nuevas canciones, Te canto un son, lo cual le lleva a defender que es una «cultura potentísima» y a agregar: «En la música latina la gente mete el reguetón y el trap, pero realmente hay una música latina que está ahí detrás que es impresionante. Todo el folclore argentino, todo lo que pasa en el Caribe o en Colombia, toda esa música es fascinante. Hay tanta gente que está haciendo cosas buenas…».

Sentencia a este respecto que esa eclosión latina se nota en que «ahora el crossover es al revés, antes era cantar en inglés y ahora es cantar en español». «Me gusta eso, es el triunfo final de una perseverancia y de un trabajo que no solo se debe a los chicos que están ahora en el número 1, sino también a todos los que vinieron antes de todos los estilos», explica, llegando incluso a mencionar al recientemente fallecido Antonio Cortez como «parte del cimiento de esa cultura latina».

Se declara por último Alejandro Sanz un poco como ciudadano del mundo recordando que su familia es «de Cádiz desde 1735 y aquella es una tierra con fenicios, romanos, tartesos…». «Nosotros somos un poco de todos los lados. Está muy bien querer y amar lo tuyo, pero nosotros somos ciudadanos del mundo», plantea, antes de terminar: «El hombre ha ido poniendo las fronteras para más o menos organizarnos, pero al final somos todos parte de lo mismo».

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