Decenas de miles de personas vuelven a manifestarse en Argel para exigir la salida de Buteflika
DPA


Decenas de miles de ciudadanos argelinos han vuelto a salir a manifestarse este viernes por el centro de Argel para exigir la renuncia del presidente del país, Abdelaziz Buteflika, que pretende continuar en el poder hasta que sea aprobada una nueva constitución.

Desafiando a una intensa lluvia, los manifestantes han salido a las calles de la capital con banderas argelinas y con pancartas y se han concentrado en el mismo lugar en el que comenzaron hace un mes las protestas para exigir que el mandatario, de 82 años de edad y con un delicado estado de salud, no se presentara a las elecciones para un quinto mandato presidencial.

«La lluvia no nos impedirá continuar con la presión», ha explicado Ahmed Juya, un joven de 23 años, desde una plaza en el centro de Argel. La asistencia a las protestas ha aumentado de forma significativa tras el final del rezo del viernes, como ha sucedido en los cuatro viernes anteriores, durante la ola de protestas que comenzó el 22 de febrero. «Seguiremos aquí hasta que se vaya todo el sistema», ha asegurado Mahmud Timar, un profesor de 37 años.

Buteflika, de 82 años, no ha tenido apenas actos públicos desde que hace cinco años sufrió un derrame cerebral. La semana pasada, el mandatario prometió que no se presentará a la reelección pero suspendió las elecciones presidenciales y dijo que continuará hasta que se complete un proceso de diálogo que lleve a una nueva constitución.

La continuidad de Buteflika ha contrariado a los manifestantes y a muchos aliados del mandatario, desde miembros de su partido a magnates y líderes sindicales, que han terminado volviéndose contra él. «Estamos cerca de la victoria. El sistema está dividido», ha dicho Rachid Zemmir, propietario de un restaurante que se ha sumado a la protesta de este viernes.

La manifestación de este viernes llega después de que el jefe de Estado Mayor del Ejército y viceministro de Defensa, el teniente general Ahmed Gaed Salá, asegurara que las protestas de las últimas semanas tienen «nobles propósitos», el primer mensaje de apoyo militar a las movilizaciones contra el mandatario.

Desde el inicio de las protestas, los militares han permanecido en los cuarteles a pesar de que las Fuerzas Armadas tienen una profunda influencia en la política argelina.

Los altos mandos militares han intervenido en épocas anteriores, como cuando suspendieron la segunda vuelta de las elecciones de 1992 para impedir la victoria de un partido islamista, una operación que generó una guerra civil que terminó acabando con la vida de unas 200.000 personas.

El partido gubernamental, el Frente de Liberación Nacional (FLN) también ha mostrado su respaldo a los manifestantes. Antes de las protestas, Buteflika y su círculo más cercano, formado por veteranos de la guerra de independencia (1954-1962), altos cargos del FLN y altos mandos militares eran los que gestionaban las crisis graves que afrontaba el país.

Cuando llegó en 2011 la llamada Primavera Árabe, Buteflika usó los ingresos por petróleo para ofrecer mejores salarios a los funcionarios, más viviendas y préstamos a bajo interés para desactivar posibles movilizaciones. Sin embargo, la bajada del precio del petróleo en los últimos años se ha sumado a la desesperación de los jóvenes por la falta del trabajo, la corrupción y el nepotismo, lo que les ha llevado a salir a las calles para exigir el final del mandato de Buteflika.

Incluso aunque Buteflika acabe dimitiendo, no está claro si las protestas podrán acabar con el régimen que ha liderado el mandatario durante dos décadas, sustentado en una red de líderes políticos, magnates empresariales y generales de las Fuerzas Armadas con mucho poder.

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