Donald Trump Kim Jong Un
Reuters


La segunda cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, celebrada durante los dos últimos días en Hanói se ha cerrado sin acuerdo y por adelantado, según ha explicado el mandatario norteamericano, porque Pyongyang exige que se levantaran todas las sanciones y Washington no está dispuesto a ceder en ese punto.

Aunque los expertos coincidían en señalar que había pocas expectativas de grandes anuncios tras el encuentro, en sus breves comentarios a la prensa durante los encuentros mantenidos el miércoles y este jueves tanto Trump como Kim se habían mostrado confiados en que habría avances.

El hecho de que el líder norcoreano haya reiterado hoy mismo su deseo de desnuclearizar la península de Corea hacía pensar en que podría haber algún tipo de anuncio y la Casa Blanca había adelantado la víspera que ambos firmarían una declaración conjunta. Sin embargo, el almuerzo de trabajo ha sido cancelado abruptamente y el cierre de la cumbre ha sido adelantado.

En rueda de prensa, Trump ha explicado que ha llegado a la conclusión de que «no había nada bueno que firmar» y el líder norcoreano insistía en el levantamiento de todas las sanciones, algo en lo que Estados Unidos no podía ceder.

El presidente ha insistido en que su cumbre de estos dos últimos días con Kim, con quien ha dicho tener «una muy buena relación», ha sido «productiva», pero «a veces hay que marcharse y esta ha sido una de ellas».

Según ha explicado, había documentos preparados para la firma pero tanto él como el secretario de Estado, Mike Pompeo –quien ha estado negociando con Pyongyang y preparando la cumbre–, consideraban que cualquier cosa que se firmara no les iba a hacer «felices».

El presidente estadounidense ha indicado que Kim «quería que se levantaran las sanciones por completo» mientras que, aunque está comprometido a desnuclearizar la península, quería hacer concesiones por debajo de lo Estados Unidos considera adecuado.

«No estaban dispuestos a hacer todo lo que pedíamos», ha subrayado, indicando que Kim estaba dispuesto a desmantelar Yongbyong, su principal instalación nuclear pero a cambio del levantamiento de las sanciones.

KIM SIGUE COMPROMETIDO CON LA DESNUCLEARIZACIÓN

El propio líder norcoreano había expresado a la prensa en el encuentro previo con Trump su disposición a cumplir con su compromiso de desnuclearizar la península de Corea, que ya trasladó al presidente estadounidense en su primera cumbre en Singapur. «Si no estuviera dispuesto a hacer esto no estaría aquí ahora», ha contestado a un periodista que le ha preguntado por ello.

«Seguiremos trabajando y ya veremos qué ocurre», ha confiado Trump, si bien ha indicado que por ahora no hay prevista una tercera cumbre entre ambos aunque, ha añadido, «podría ocurrir pronto o no producirse en mucho tiempo».

Por otra parte, ha señalado que Kim le prometió durante su encuentro del miércoles que no llevará a cabo más ensayos nucleares y de misiles. «Confío en él», ha asegurado, subrayando que aunque la «visión» del líder norcoreano no es la de Estados Unidos «está más cerca que hace un año».

Pese a todo, se ha mostrado convencido de que «terminaremos siendo muy buenos amigos», aunque ha admitido que Kim «es todo un tipo y un carácter», y ha vuelto a reiterar el «potencial tremendo» que tiene Corea del Norte. «Queremos que el país prospere pero no podíamos ceder» en lo que exigía ahora, ha agregado, insistiendo en que él también quiere poner fin a las sanciones.

LA BRECHA SE SUPERARÁ CON EL TIEMPO

En su opinión, la «brecha» que separa las posiciones de Washington y Pyongyang se terminará superando «con tiempo». Según Trump, Estados Unidos está dispuesto a ayudar a Corea del Norte, incluso económicamente, y ha apuntado a que seguramente otros países como China y Japón también lo estarán.

Ya durante sus declaraciones de horas antes a la prensa, el mandatario había defendido que no había premura en el acuerdo. «Independientemente de lo que ocurra en último término habrá un acuerdo que sea realmente bueno para el presidente Kim y su país», ha aseverado. «Ahí es hacia donde vamos, no significa que lo hagamos en un día, en un encuentro», ha prevenido.

Por otra parte, ya en la rueda de prensa, Trump ha indicado que prevé hablar por teléfono con el presidente surcoreano, Moon Jae In, en su viaje de regreso a Estados Unidos para contarle el resultado de la cumbre, al igual que con el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El presidente estadounidense ha elogiado la «ayuda» que están dando al proceso con Corea del Norte no solo Corea del Sur sino también China, Japón y Rusia.

Por otra parte, ha dicho que mantiene su decisión anunciada en la cumbre de Singapur de suspender las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur, argumentando que «son muy costosas».

Además, Trump ha indicado que ha tratado con Kim el caso del estadounidense Otto Warmbier, un estudiante universitario detenido por Corea del Norte y al que el régimen norcoreano permitió volver a Estados Unidos en 2017 porque estaba en coma, muriendo días después.

Según el mandatario, el líder norcoreano «no conocía» el caso de Warmbier y se enteró a posteriori, pero «se sentía mal» por lo sucedido. Trump, que ha dicho creer la versión de Kim, ha reconocido que el caso es «terrible» y ha atribuido lo sucedido a que «las prisiones son lugares terribles».

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