Donald Trump Kim Jong Un
DPA


El presidente estadounidense, Donald Trump, ha justificado la decisión de terminar anticipadamente la cumbre con Kim Jong Un porque se llegó a la conclusión de que “no había nada bueno que firmar” y el líder norcoreano insistía en el levantamiento de todas las sanciones, algo en lo que Estados Unidos no podía ceder.

Trump ha insistido en que su cumbre de estos dos últimos días con Kim, con quien ha dicho tener “una muy buena relación”, ha sido “productiva”, pero “a veces hay que marcharse y esta ha sido una de ellas”.

Según ha explicado, había documentos preparados para la firma pero tanto él, como el secretario de Estado, Mike Pompeo –quien ha estado negociando con Pyongyang y preparando la cumbre–, consideraban que cualquier cosa que se firmara no les iba a hacer “felices”.

El presidente estadounidense ha explicado que Kim “quería que se levantaran las sanciones por completo” mientras que aunque está comprometido a desnuclearizar la península quería hacer concesiones por debajo de lo Estados Unidos considera adecuado.

“No estaban dispuestos a hacer todo lo que pedíamos”, ha subrayado, indicando que Kim estaba dispuesto a desmantelar Yongbyong, su principal instalación nuclear pero a cambio del levantamiento de las sanciones.

El propio líder norcoreano había traslado a la prensa en el encuentro previo con Trump su disposición a cumplir con su compromiso de desnuclearizar la península de Corea, que ya trasladó al presidente estadounidense en su primera cumbre en Singapur. “Si no estuviera dispuesto a hacer esto no estaría aquí ahora”, ha contestado a un periodista que le ha preguntado por ello.

“Seguiremos trabajando y ya veremos qué ocurre”, ha confiado, si bien ha indicado que por ahora no hay prevista una tercera cumbre entre ambos aunque, ha añadido, “podría ocurrir pronto o no producirse en mucho tiempo”.

Por otra parte, ha señalado que Kim le prometió durante su encuentro del miércoles que no llevará a cabo más ensayos nucleares y de misiles. “Confío en él”, ha asegurado, subrayando que aunque la “visión” del líder norcoreano no es la de Estados Unidos “está más cerca que hace un año”.

Pese a todo, se ha mostrado convencido de que “terminaremos siendo muy buenos amigos”, aunque ha admitido que Kim “es todo un tipo y un carácter”, y ha vuelto a reiterar el “potencial tremendo” que tiene Corea del Norte. “Queremos que el país prospere pero no podíamos ceder” en lo que exigía ahora, ha agregado.

En su opinión, la “brecha” que separa las posiciones de Washington y Pyongyang se terminará superando “con tiempo”. Según Trump, Estados Unidos está dispuesto a ayudar a Corea del Norte, incluso económicamente, y ha apuntado a que seguramente otros países como China y Japón también lo estarán.

Trump ha adelantado que prevé hablar por teléfono con el presidente surcoreano, Moon Jae In, en su viaje de regreso a Estados Unidos para contarle el resultado de la cumbre, al igual que con el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El presidente estadounidense ha elogiado la “ayuda” que están dando al proceso con Corea del Norte no solo Corea del Sur sino también China, Japón y Rusia.

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