violencia de genero


El asesinato de una mujer en Santa Cruz de Tenerife presuntamente a manos de un hombre con el que mantenía una relación sentimental eleva a siete el número de víctimas mortales por violencia de género en lo que va de año y a 982 desde que hay cifras oficiales en 2003. Tal y como revela la última estadística oficial actualizada este lunes 4 de febrero, ésta es la primera asesinada de 2019 que sí había presentado denuncia previa contra su agresor.

Fue la propia víctima la que acudió a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para denunciar a su maltratador. En el momento del asesinato las medidas protección ya no estaban vigentes por el fin del periodo de vigencia de las medidas que en su día se adoptaron en favor de la víctima.

Ninguna de las otras seis mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas que forman parte de la estadística oficial había denunciado a su agresor por malos tratos. De esta forma, ninguna contaba con medidas de protección.

De las siete mujeres asesinadas en lo que va de año, cinco de ellas mantenían una relación sentimental con su agresor y tres de ellas convivían con él en el momento del crimen. Dos de las víctimas mortales estaban en fase de ruptura con el asesino.

El último caso confirmado como violencia de género es una mujer de unos 60 años cuyo cadáver fue localizado este domingo al mediodía en su vivienda en Tenerife. Ha sido detenido un hombre que mantenía una relación sentimental con ella, mientras el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional sigue investigando el crimen.

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género ya ha confirmado este caso como presunto crimen por violencia de género y la víctima ha sido sumada a la ficha oficial de vístimas mortales. «Condenamos este caso que eleva a 7 la cifra de mujeres asesinadas en lo que llevamos de 2019 y a 982 desde 2003. #BastaYa #NiUnaMenos», ha publicado el organismo en su cuenta de Twitter.

Por su parte, la Delegación del Gobierno en Canarias ha convocado este lunes horas un minuto de silencio en señal de repulsa y a falta de que se resuelva el caso de la joven Romina Celeste, que el Gobierno mantiene en investigación. Su marido, que fue detenido, admitió que se deshizo de su cadáver arrojándola al mar.

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