Maria Zajarova
Reuters


El Gobierno de Rusia ha subrayado este viernes que “se reserva el derecho a reaccionar” si Estados Unidos abandona de forma definitiva del Tratado de control de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), tal y como ha anunciado durante la jornada el presidente estadounidense, Donald Trump.

Trump ha anunciado durante la jornada que suspenderá a partir de este sábado sus obligaciones bajo el INF, firmado con Rusia, e iniciará un proceso de retirada del pacto que se completará en seis meses y del que solo se retractará si percibe que Moscú vuelve a cumplir con los términos del acuerdo.

“Rusia ha puesto en peligro los intereses de seguridad de Estados Unidos, y ya no podemos estar restringidos por un tratado que Rusia viola sin vergüenza alguna”, ha declarado al mismo tiempo el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo.

En respuesta, la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha resaltado en declaraciones a la cadena Rossiya 1 que “si la parte estadounidense, la Administración y la Casa Blanca, lo deciden definitivamente y se retiran del Tratado INF, Rusia se reserva el derecho a reaccionar y tomar medidas de respuesta, lo que hará, sin duda”.

Así, ha manifestado que Moscú está sorprendido por el hecho de que Washington cuestione la transparencia de sus acciones en lo relativo al Tratado INF y ha apuntado que las autoridades del país norteamericano no han presentado pruebas que respalden sus acusaciones, “al margen de ‘tuits'”.

“Ninguna prueba, ninguna foto de satélite, ninguna interceptación (…), ninguna evidencia”, ha sostenido, antes de añadir que lo que busca Estados Unidos es que Rusia “destruya todo”, parte de lo que ha descrito como un concepto por parte del país norteamericano de romper una gran candidad de acuerdos internacionales.

Pese a ello, Zajarova ha manifestado que Rusia sigue abierto al diálogo en torno al Tratado INF, si bien ha argumentado que la decisión de Washington es parte de una estrategia para liberar al país de responsabilidad en diversas esferas legales, según ha recogido la agencia rusa de noticias Sputnik.

El INF, suscrito en 1987, ayuda a proteger la seguridad de Estados Unidos y a sus aliados en Europa y Asia. Prohíbe que Estados Unidos y Rusia posean, produzcan o prueben un misil de crucero lanzado desde tierra con un alcance de 450 a 5.600 kilómetros.

Rusia ya había exhibido sus dudas sobre seguir o no en el acuerdo, dada la proximidad de la defensa de la OTAN a sus fronteras, que interpreta como una amenaza. La retirada marca una brusca ruptura en la política de control armamentístico de Estados Unidos y se enfrenta a la oposición de sectores moderados dentro del Departamento de Estado y del Pentágono.

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