Carles Puigdemont
Kay Nietfeld/dpa


El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha considerado este martes que el juicio a los líderes independentistas, que ha empezado en el Tribunal Supremo, es una “prueba de estrés para la democracia española” y para su sistema judicial.

En rueda de prensa en Berlín, ha asegurado que este juicio no tendría que celebrarse porque “no hay razones jurídicas, no hay pruebas y no hay crimen”, y ha confiado en que el Estado rectifique y absuelva a todos los encausados.

“Durante el juicio se desenmascararán muchas de las construcciones que nos han llevado hasta aquí. No olvidemos que la única acusación particular es la de un partido de ultraderecha franquista, Vox, lo que demuestra que es un juicio político”, ha sostenido.

Para Puigdemont, los encausados están dando un ejemplo y defienden a los 2,3 millones de catalanes que votaron en el 1-O, fueran o no independentistas.

En su opinión, las encuestas evidencian que hay “una mayoría incontestable” que quiere decidir en un referéndum el futuro de Cataluña.

“Para nosotros poner urnas no es ninguna rebelión, ni para el Código Penal español”, ha apuntado, al advertir de que no hubo violencia ni armas en los hechos que se están juzgando.

Según Puigdemont, los pueblos que quieren prevenir los conflictos merecen ser escuchados, y ha dejado claro que si el Gobierno insiste en su negativa en permitir votar en un referéndum, persistirán en “una lucha pacífica por el derecho a la autodeterminación”.

Al preguntársele si quiere un referéndum acordado con el Estado, ha dicho que ésta era su prioridad y así se lo propuso al ya expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, y que si convocó el 1-O fue “porque todas las demandas para hacer un referéndum pactado fueron rechazadas”.

SOBRE JUNCKER, TAJANI Y TUSK

Sobre la reacción europea a sus demandas, Puigdemont ha asegurado que Europa es más sus ciudadanos que algunos de sus dirigentes como Jean-Claude Juncker, Antonio Tajani y Donald Tusk: “Tusk fue claro el 10 de octubre pidiendo diálogo y que no hiciéramos la declaración de independencia y luego se inhibió refugiándose de nuevo en que era un asunto interno de España”.

También se ha referido a la posibilidad de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, avance las elecciones generales al 14 de abril, destacando que era “una amenaza muy plausible” antes del domingo.

“Pero tras el enorme fracaso de la derecha y la ultraderecha en la manifestación del domingo, esta amenaza ya no es creíble”, ha añadido Puigdemont, que ha reclamado un gobierno que escuche y se siente en una mesa de diálogo con Cataluña.

Según Puigdemont, tras romperse el “principio de acuerdo” entre el Gobierno y la Generalitat para crear una mesa de partidos estatal con un relator independiente, ahora están en el mismo punto en el que estaban con el anterior ejecutivo de Rajoy.

“Estamos ante una oportunidad para que el Estado rectifique, y la rectificación pasa por el diálogo”, ha argumentado el expresidente catalán, que no quiere imaginar qué pasaría si el Gobierno central y el catalán se sentaran algún día en la mesa teniendo en cuenta lo que PP, Cs y Vox han organizado por querer un relator en las negociaciones.

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