Theresa May
Foto: Reuters


La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, ha recibido este martes la advertencia de que el Parlamento aprobará una prórroga de la fecha de salida del país de la Unión Europea (UE) en caso de que no se apruebe un acuerdo con el bloque en el plazo de 30 días.

Según las informaciones facilitadas por el diario británico ‘The Sun’, un total de 20 ministros podrían amenazar con dimitir en caso de que el Parlamento no pueda pronunciarse sobre la posibilidad de una salida desordenada de la UE.

Fuentes citadas por este medio han indicado que ministros como Amber Rudd, David Gauke y Greg Clark se están preparando para pronunciarse a favor del plan desvelado durante la jornada por la parlamentaria Yvette Cooper.

Un primer intento de la parlamentaria junto al conservador Nick Boles para que el Parlamento tuviera capacidad de pedir un aplazamiento de la fecha del 29 de marzo fue derrotada en la votación celebrada el 29 de enero.

Sin embargo, Cooper ha resaltado durante la jornada que la nueva propuesta cuenta con el apoyo de varios partidos y contempla una enmienda para una prórroga en caso de que May no haya acordado un acuerdo antes del 27 de febrero.

Así, ha detallado que esta propuesta exigiría a May y al Parlamento resolver a mediados de mayo si el país abandona el bloque sin acuerdo. «Estamos en peligro de sumirnos en una salida sin acuerdo por accidente», ha advertido.

La propia May ha pedido este martes a los diputados «algo de tiempo» para «completar el proceso» de negociación con la Unión Europea y presentar ante el Parlamento nuevas garantías que permitan salvar las reticencias al actual Tratado de Retirada.

May, que da ya por cerrado un acuerdo con la UE para «nuevas conversaciones», ha pedido paciencia a la Cámara de los Comunes, la misma que a mediados de enero tumbó por abrumadora mayoría el acuerdo del Brexit. A día de hoy, Reino Unido saldría el 29 de marzo del bloque comunitario sin ningún tipo de red.

«Cuando logremos el progreso que necesitamos, convocaremos otra votación», ha dicho May, que aún confía en obtener algún tipo de nueva garantía sobre la salvaguarda planteada para la frontera irlandesa a pesar de las reiteradas negativas de los líderes europeos de renegociar el Tratado de Retirada.

Si el Gobierno no logra el apoyo de una mayoría de la Cámara al Tratado de Retirada y a la Declaración Política que esboza la relación futura entre Reino Unido y la UE, May se compromete a aclarar su posicionamiento el 26 de febrero y que se celebren al día siguiente nuevas votaciones no vinculantes. La votación definitiva se aplazaría por tanto a marzo, el mes del Brexit.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, ha acusado a May de apurar plazos de forma «imprudente» para «chantajear» a los diputados y que terminen aceptando el Tratado de Retirada. Corbyn ha repasado los sucesivos retrasos y ha señalado directamente a May: «Ahora viene ante la Cámara con más excusas y más aplazamientos».

Pese a las críticas que le llueven desde distintos sectores, incluso desde dentro de su propio partido, May aún ve posible que de esta «fase crucial» del proceso salga un acuerdo capaz de sumar los votos necesarios en la Cámara de los Comunes, para lo cual considera necesario que todas las partes «se calmen».

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