Michel Barnier
Reuters


El negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, ha pedido este lunes a Londres “claridad” para buscar soluciones que saque del punto muerto en el que se encuentra la aprobación del acuerdo de salida de Reino Unido y ha recalcado que es de lado británico en donde deben “moverse” las posiciones para evitar un Brexit caótico.

“Es necesario que algo se mueva del lado británico. Lo que hace falta en Reino Unido es claridad, movimiento”, ha advertido Barnier, en declaraciones a la prensa en Luxemburgo, horas antes de recibir en Bruselas al secretario de Estado británico para el Brexit, Stephen Barclay.

“Sobre la claridad, es de Londres de donde tiene que llegar. Es en Londres donde hay que encontrar el camino de una mayoría positiva, de entre las dos mayorías negativas”, ha añadido, en alusión al resultado de las votaciones celebradas hasta ahora en la Cámara de los Comunes.

El negociador europeo ha apuntado la disposición europea a “volver a trabajar el contenido” de la declaración política que consensuaron las partes para apuntar la forma que quieren dar al marco de las relaciones futuras. Barnier cree que hay “espacio para más ambición” en este texto, pero dejando claro que el acuerdo de salida “no puede ser reabierto”.

La reunión entre Barnier y Barclay supone el primer contacto entre negociadores desde hace meses y se produce después de que el pasado jueves la ‘premier’, Theresa May, se reuniera en Bruselas con los presidentes del Consejo europeo, Donald Tusk, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

May pidió de nuevo la reapertura del acuerdo de divorcio para introducir cambios en la salvaguarda irlandesa que rechazan una mayoría de diputados británicos, pero chocó con la negativa firme del bloque europeo a dar ese paso.

Juncker le trasladó, sin embargo, que la UE a 27 estaría dispuesta a revisar la “redacción” de la declaración política sobre las relaciones futuras, si ello sirve para salir del ‘impasse’ y siempre que Londres se abra a este diálogo para lograr una “mayoría positiva” que desbloquee la situación en el Parlamento británico.

Es en ese contexto que May y Juncker acordaron que los equipos negociadores entablaran de nuevo conversaciones para buscar soluciones y se fijaron como plazo finales de febrero para verse de nuevo y evaluar la situación.

Barnier ha recordado que el tiempo se agota y que el 29 de marzo sigue siendo la fecha prevista para la desconexión, ya que, ha añadido, nadie en el Gobierno británico ha solicitado aplazar o revertir el divorcio.

Reino Unido podría dar marcha atrás y evitar el Brexit de manera unilateral, según dictaminó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE), pero también podría solicitar un aplazamiento de su salida, aunque en este caso su aplicación dependería del visto bueno unánime de los Veintisiete.

Sobre esta posibilidad, Barnier ha evitado valorar las posibilidades que tendría Londres de contar con el apoyo unánime de los líderes europeos, pero en cualquier caso ha subrayado que las capitales preguntarían “para qué y por cuánto tiempo” querría Reino Unido el aplazamiento, antes de tomar una decisión.

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