Omar Hasán al Bashir,
Reuters


El presidente de Sudán, Omar Hasán al Bashir, ha anunciado este viernes la declaración del estado de emergencia durante un año y la disolución del Gobierno central y las administraciones estatales, en medio de la crisis política y económica que sacude el país.

Según las informaciones recogidas por la agencia estatal sudanesa de noticias, SUNA, la decisión tiene como objetivo hacer frente a la grave crisis económica que sufre Sudán, sin hacer mención a las manifestaciones que se suceden desde hace meses contra él.

En un discurso a la nación emitido poco después, el mandatario ha resaltado que las demandas de los manifestantes son «legítimas» y ha dicho que «no las rechaza», si bien ha denunciado un intento de «explotarlas para llevar al país a un destino desconocido».

En este sentido, ha expresado sus condolencias a los familiares de los muertos en las protestas y ha destacado la importancia del diálogo para resolver los problemas del país.

Por otra parte, ha reclamado al Parlamento que aplace el debate de las enmiendas constitucionales que le permitirían buscar un nuevo mandato en las elecciones de 2020, tal y como ha informado la agencia de noticias Reuters.

Al Bashir ha dicho que el país «no se sumirá en el caos, la violencia y la exclusión» y ha hecho un llamamiento a todos los partidos del país a sumarse a un proceso de diálogo, al tiempo que ha asegurado que las autoridades «trabajan para analizar las causas» de las protestas.

De esta forma, ha extendido una «invitación sincera» a las fuerzas opositoras para que se sumen «al camino de reconciliación nacional» y abordar la crisis en la que está sumido Sudán.

LAS MANIFESTACIONES

El país ha sido escenario de multitudinarias manifestaciones desde finales de diciembre para pedir la salida del poder de Al Bashir y protestar contra el empeoramiento de las condiciones de vida.

Durante la jornadad, las fuerzas de seguridad han empleado gases lacrimógenos para dispersar a cientos de manifestantes que han marchado y coreado eslóganes contra el Gobierno tras la oración del viernes en una importante mezquita cercana a la capital.

Un asesor de la Presidencia de Sudán rechazó la semana pasada los llamamientos a favor de la creación de un gobierno de transición y reiteró que la salida del poder de Al Bashir tendrá lugar únicamente a través de las urnas. Las próximas elecciones se celebrarán en 2020.

Hasta el momento, las autoridades han contabilizado más de 30 muertos en el marco de las manifestaciones, incluidos dos policías. Grupos de Derechos Humanos estiman en al menos 40 los fallecidos durante estas protestas, las más importantes desde que Al Bashir llegó al poder en un golpe de Estado en 1989.

En discursos previos, Al Bashir ha responsabilizado de las protestas a «agentes» extranjeros y ha retado a sus rivales a tratar de llegar al poder a través de las urnas. Asimismo, ha advertido de que no permitirá ninguna ‘Primavera Árabe’, en alusión a la ola de protestas que sacudió Oriente Próximo y el norte de África en 2011.

Sobre Al Bashir pesa una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional (TPI) por genocidio y crímenes contra la Humanidad por los presuntos abusos cometidos en la provincia de Darfur. Hasta ahora se ha librado del procesamiento al evitar su detención viajando sólo a países aliados.

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