intentar tirar mujer puente Son Moix


Un acusado de intentar tirar a su mujer del puente de Son Moix (Palma) ha asegurado que evitó que su mujer no se suicidara. Sin embargo, en sus conclusiones, la Fiscalía ha mantenido su petición de pena inicial de 13 años de cárcel por intento de homicidio, amenazas y malos tratos.

En su declaración ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares, el acusado también ha dicho que se “descontroló totalmente” porque aunque llevaba años sin beber, ese día se tomó “tres cervezas” después de que le contaran que su mujer le era infiel. A pesar de esto, ha negado que la quisiera matar.

Así, ha dicho que ese día, durante el trayecto a casa, su mujer le manifestó que se quería “suicidar” mientras cruzaban el puente que cruza la autopista. Con esto, ha asegurado que él la agarró del cuello y le empujó para que se apartara de la barandilla.

También ha dicho que cree su mujer le ha denunciado porque no quiere quedar mal “ante sus hijas”. Por su parte, ha dicho que él es una persona evangelista y que nunca le ha sido infiel. Así, ha dicho ante el tribunal que la acusa a ella de “infidelidad”.

“ME PEGÓ TRES O CUATRO CABEZAZOS”

Por su lado, la víctima ha explicado que su marido, un hombre “celoso”, estaba como “loco” y fue a su trabajo a pedirle explicaciones. Ahí, lo primero que hizo, tal como ha relatado, fue pegarle un bofetón sin ni siquiera saludar. Posteriormente, se fueron en dirección a su casa y él le pegó “tres o cuatro cabezazos, como en las películas”.

Así, ha contado que cuando pasaron por un puente de la autopista, este la agarró de la chaqueta y la empujó contra la barandilla del puente. Ahí, con medio cuerpo salido, le obligó a mirar a la autovía. Más tarde, durante la vuelta a casa, la agarró del cuello y la empotró contra una pared. Mientras todo esto ocurría, la iba insultando en guaraní.

Además, la víctima ha relatado que durante su matrimonio ha habido “muchos episodios violentos” pero que, hasta la fecha, no se atrevió a denunciar porque la deportarían y “necesitaba trabajar”.

Los agentes de la Policía Local que intervinieron en el suceso han explicado que el día de los hechos, el marido reconoció que le había empujado, pero que no fue hasta que escucharon la versión de la mujer y ver sus lesiones que decidieron detener al sospechoso. En el momento, a los agentes solo le explicaron que la discusión había sido producida porque la mujer había permitido que su hija asistiera a un culto de la iglesia aunque supusieron que “había algo más”, han matizado.

La técnica que redactó el informe de lesiones ha precisado por su parte que las del cuello son compatibles o bien con un agarrón del agresor o con las marcas que dejaría la víctima al intentar zafarse de la presa, no con las que dejaría alguien que empuja a una persona.

En su último turno de palabra, el hombre ha señalado que no ha venido a España desde Paraguay “para esto” sino para salir adelante con “su familia” porque, tal como ha dicho, él es un padre de familia. “Nunca he querido matar a mi mujer, mi conciencia está libre y limpia. No me importa si me caen 15 o 20 años si mi conciencia está libre. Pido por la misericordia de Dios que me den una oportunidad”, ha aseverado.

La Fiscalía sostiene su petición de 13 años de prisión ya que considera que la declaración del acusado se enmarca dentro de su derecho de no declarar contra sí mismo pero no le da credibilidad. La acusación particular pide un total de 14 años de cárcel y la defensa del procesado pide la absolución. Considera que no se dan por acreditados los hechos.

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