La nave New Horizons de la NASA parece en condiciones de asumir futuras misiones en el Cinturón de Kuiper, más allá de 2021, tras el exitoso paso cercano por Última Thule, el pasado 3 de enero.

Los resultados de ingeniería posteriores al sobrevuelo muestran que incluso “se logró guardar algo de combustible adicional” para futuras misiones que el control de la misión había reservado para alcanzar este distante Objeto del Cinturón de Kuiper (KBO), pero que finalmente no fue necesario utilizar, explica Alan Stern, científico principal de la misión.

En su opinión, este es un augurio especialmente bueno para la esperadada futura misión, a partir de finales de 2021, para explorar aún más en el Cinturón de Kuiper.

En este sentido, la nave New Horizons ya ha reanudado la observación de KBO distantes, así como el entorno de radiación, gas y polvo a medida que se adentra en el cinturón de Kuiper.

OTRO KBO, PRONTO A LA VISTA

“En particular, en marzo, veremos una KBO llamada 2014 PN70, que fue uno de nuestros objetivos de sobrevuelo alternativos para Ultima Thule”, comentó Stern. No se espera que PN70 sea más que un punto en esas imágenes, pero deberían proporcionar información valiosa sobre el período de rotación del objeto, las propiedades de la superficie, la forma y posibles satélites, que serán comparados con Última Thule.

Sobre los resultados científicos ya disponibles del sobrevuelo de Última Thule, Stern destaca que es claramente un binario de contacto de dos mundos aproximadamente esferoidales que se fusionaron suavemente hace miles de millones de años, con mucho que enseñarnos sobre la era de la formación de los planetas.

Asimismo, no tiene satélites ni anillos ni atmósfera (al menos en los primeros datos enviados). Es claramente rojo, pero muestra alguna diferencia de color entre sus dos lóbulos. Además, muestra una variedad de marcas de reflectividad en la superficie distintas y fascinantes, que incluyen un “cuello” notablemente brillante entre los dos lóbulos.

Hasta el momento, New Horizons solo ha devuelto el 1% de todos los datos que recopiló en Última Thule. Enviará el resto en los próximos 20 meses; “pero incluso a fines de febrero tendremos imágenes geológicas, de color y estéreo mucho más detalladas que las que tenemos ahora”, anuncia Stern. También se dispondrá de más información sobre la forma y composición del KBO, y mejores restricciones sobre la no existencia de lunas, anillos y una atmósfera.

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