ultraderechista AfD
Foto: Reuters


La Oficina Federal para la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz) ha decidido poner bajo vigilancia al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ante la sospecha de que pretende socavar el orden constitucional del país.

La Verfassungsschutz ha anunciado que a partir de ahora tratará a la AfD como un ‘prueffall’, lo que significa que pondrá bajo vigilancia a la formación política pero no podrá usar agentes encubiertos o métodos similares porque aún no tiene rango de investigación.

«La BfV tiene indicios iniciales de que las políticas de la AfD van contra el orden constitucional democrático, pero no son suficientes para empezar a investigar al partido y usar métodos de espionaje», ha explicado el jefe de la agencia de Inteligencia alemana para asuntos internos, Thomas Haldenwang, en una rueda de prensa desde Berlín.

A los servicios de Inteligencia alemanes les preocupa que la AfD esté alentando tendencias de extrema derecha que puedan socavar el orden constitucional. La rama del partido en el estado de Turingia ya está bajo observación por los mismos motivos.

La AfD nació en 2015 como un partido euroescéptico pero el discurso antiinmigración ha ido cobrando peso hasta convertirse en su seña de identidad. En las elecciones federales de 2017, consiguió entrar en el Parlamento como primera fuerza opositora, por detrás de conservadores y socialdemócratas, que gobiernan en coalición.

Algunos miembros de la AfD han tenido que dar explicaciones por declaraciones en las que parecían alabar el régimen nazi y el partido ha tenido que cortar lazos con sus juventudes, aún más radicales, para evitar problemas mayores con las autoridades federales.

El ministro de Interior, Horst Seehofer, ha expresado su apoyo a la Verfassungsschutz, si bien ha subrayado que la vigilancia sobre la AfD debe estar libre de sesgo político.

«La defensa de nuestra democracia está anclada en nuestra Constitución e incluye poner bajo vigilancia a los enemigos de la democracia», ha dicho, por su parte, la líder del Partido Social Demócrata, Andrea Nahles.

La reacción de la AfD tampoco se ha hecho esperar. Sus líderes, Alexander Gauland y Alice Weidel, han indicado que están en consultas con abogados para ver cómo evitar esta vigilancia. En su opinión, forma parte de la «competición distorsionada» que buscan otros partidos.

El anuncio se ha producido cuando aún colea la polémica que suscitó el ataque sufrido la semana pasada por el líder de la AfD en Bremen, Frank Magnitz, una agresión que el partido achaca al intento de las demás formaciones políticas de demonizarlo.

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