Kiko Rivera e Irene Rosales
JOSÉ RAMÓN GUISADO


Kiko Rivera e Irene Rosales ya cuentan las horas para su entrada en la casa de Gran Hermano Dúo. El Dj y su esposa se enfrentan al reto más importante de este 2019: convivir durante tres meses con el resto de concursantes en Guadalix de la Sierra.

Si bien esta experiencia no es nueva para Kiko -en 2015 entró en la versión VIP pero abandonó a las pocas semanas- Irene hace frente por primera vez a este encierro voluntario. Ya en Madrid, la pareja se dio un auténtico baño de masas en su llegada a la estación de Atocha. Allí, ambos fueron recibidos por un gran número de fans y medios de comunicación.

Aunque el matrimonio llegue con las pilas cargadas a este reality, su entorno no ve tan clara su participación. Así lo asegura Gustavo González en la revista Rumore donde asegura que “su entorno está preocupado por el carácter arrogante e impositivo de él”. Además, en la convivencia “no creen que pueda disimular sus malos modos e insinúan que la manera en la que trata a Irene en privado no es la más adecuada”.

Un gran paso para Kiko e Irene que darían porque “deben más de 700.000 euros a Hacienda”, y es que según el paparazzi el hijo de Isabel Pantoja se embolsará 30.000 euros a la semana y su esposa unos 10.000.

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