Gómez Noya
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El triatleta español Javier Gómez Noya afronta optimista este año 2019, donde va a retomar la distancia olímpica con la tranquilidad que le da tener “mucha menos presión por tener un gran palmarés detrás”, y celebra el gran momento en este deporte de España, cuyo nivel actual en categoría masculina, con Mario Mola o Fernando Alarza junto al gallego, no lo puede igualar “ningún país del mundo”.

“Físicamente va pasando la edad ya… Mentalmente, sigo disfrutando igual que al principio. Tengo la tranquilidad de tener un gran palmarés detrás, puedo afrontar las carreras con mucha menos presión y eso es positivo. En cuanto a ganas y motivación, ahora mismo están intactas”, comentó Gómez Noya en una entrevista a Europa Press tras un evento del Banco Santander.

El 2018 fue un año especial para el triatleta, ya que decidió competir en Ironman, competición más dura y en la que el Mundial de Kona en Hawaii era el “objetivo principal”. “Fue un año muy bueno en cuanto aprendizaje, en cuanto a resultados ha habido resultados muy buenos también. Quedé un poco insatisfecho porque el objetivo principal, Hawaii, no salió como me hubiera gustado”, confesó el cinco veces campeón del mundo de triatlón, que terminó undécimo en la isla, pero aprendió “para el futuro”.

“No sé si decepción, sobre todo es no haber estado donde me hubiera gustado. Decepción no, porque lo di todo ese día, y sé que gestionando la prueba de otra forma habría estado mejor, y eso me hace pensar que puedo ser competitivo y que otro año podré luchar por ganarla”, añadió.

Esa mala gestión en la carrera de Kona no solo vino por malas decisiones del propio triatleta, sino porque “los rivales te aprietan y te obligan a veces a tomar decisiones y te equivocas”. “Si hubiera ido todo el mundo más lento en bici seguramente habría tenido más opciones de victoria”, apuntó.

“Los rivales te ponen al límite, te ponen contra las cuerdas y evidentemente faltaba un poco de preparación específica en algunas cosas y adaptarme un poquito mejor al calor y humedad extremos”, reconoció un Gómez Noya que en 2019 retoma el objetivo olímpico.

“El oro olímpico no es ni una ‘espinita’ ni una obsesión. A mí me gusta disfrutar del proceso y lo que quiero es llegar en las mejores condiciones posibles. Ojalá me pueda clasificar y estar allí peleando con los mejores, pero no me obsesiona ni mucho menos. A estas alturas de mi carrera estoy más que contento con mi palmarés y si puede venir algo más, pues contento”, aseguró el gallego, plata en Londres y que se perdió Rio 2016 a última hora por una lesión.

“NINGÚN PAÍS TIENE EL NIVEL DE ESPAÑA EN DISTANCIA OLÍMPICA MASCULINA”

Al cuatro veces campeón de Europa le motiva volver a la distancia olímpica porque los Juegos de Tokio están “cerca”. “Voy a ver cómo me encuentro y a ver cómo rindo. Después de un año apartado de esa distancia primero quiero verme a mi mismo en ese tipo de competiciones y a ver si podemos clasificarnos”, agregó.

Para Gómez Noya, que nació en Basilea, donde trabajaban sus padres, que se marcharon posteriormente a vivir a Ferrol (Galicia) cuando este tenía tres meses, las carreras ahora son más previsibles, pero “no más fáciles, ni mucho menos”. “Sabes que Mario (Mola) es capaz de correr más que nadie, hay gente en bici que está andando muy bien, son diferentes. Antes eran carreras un poco más alocadas que te podías esperar cualquier cosa”, comentó.

“El triatlón ha evolucionado mucho en cuanto a pruebas y participantes, en nivel deportivo, sobre todo en categoría masculina. En categoría femenina tenemos grandes promesas y ojalá que puedan llegar a ese nivel también. Pero en categoría masculina creo que ningún país del mundo tiene el nivel que tenemos en distancia olímpica y eso es muy bonito”, afirmó.

El español ve que “la gente” piensa que el deporte de alto nivel es “una batalla contra ti mismo” y, aunque en cierto modo lo sea, insiste en que dependes “mucho” de los rivales. “Al final has preparado y has pensado que la carrera iba a ser de una forma y te has centrado más en preparar la carrera a pie o correr rápido en maratón, pero luego resulta que la bici es súper agresiva, has quemado todos tus cartuchos y no puedes correr bien”, analizó.

“A veces te das cuenta que has preparado mucho algo que no tendrías que haber hecho y otras cosas que has descuidado un poco era lo que tenías que haber cuidado más. Y todo eso lo ves después de las carreras, ‘a posteriori'”, finalizó.

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