Absuelto tras atropellar a varios ciclistas emulando un videojuego tras sufrir un brote psicótico súbito en Almería
EP


La titular del Juzgado de lo Penal 2 de Almería ha absuelto este jueves a D.J.L.A., el joven que con 21 años recorrió la ciudad de Almería al volante de un turismo, con el que colisionó con varios vehículos y atropelló a otros tantos ciclistas emulando estar en un videojuego, al constatar que sufrió un «brote psicótico súbito» en el momento de los hechos, por el que posteriormente ha recibido tratamiento médico durante cerca de dos años.

Así lo ha declarado la juez Sara Herrera después de que el Ministerio Fiscal modificara su escrito de conclusiones y pasara de pedir cinco años de prisión por los delitos de conducción temeraria y de atentado contra la autoridad a interesar únicamente un año de libertad vigilada con tratamiento médico externo al aplicar la eximente completa de responsabilidad penal recogida del artículo 20.1 del Código Penal al entender que el acusado sufría un trastorno mental transitorio; una calificación a la que se ha adherido la defensa.

Los médicos forenses que atendieron al joven de forma posterior a los hechos, de forma inmediata y dos meses después de los hechos, han constatado que el acusado sufrió un «episodio psicótico agudo» y que sufría «pseudoalucionaciones», por lo que incluso llegaron a recomendar su ingreso en un centro de salud mental y no en prisión, donde estuvo posteriormente y desde donde también se le hizo seguimiento desde la enfermería hasta que inició un tratamiento a través de la Seguridad Social.

«Vivió otra realidad distinta», ha asegurado el forense tras ratificar su informe, quien ha señalado que «es posible» que el joven se viera influenciado en su conducta por el videojuego ‘Grand Theft Auto’, al cual solía jugar y dado que había perdido «el sentido de la realidad» y tenía «el libre albedrío totalmente perjudicado».

El joven, que ha estado representado por el letrado Juan Marfil, ha declarado por su parte que estaba «malo de la cabeza» y le dio «un ataque», por lo que no recuerda nada de lo sucedido, si bien ha pedido «perdón por los daños» ya que «no era consciente de lo que hacía». «Pensaba que me estaban persiguiendo y me asusté. Cogí el coche y me fui para la playa, a perderme un rato y a fumarme un cigarro. Eso fue mi perdición. No se lo que hice», ha declarado ante la juez.

EL ACUSADO SE «ASUSTÓ» TRAS RECIBIR PITIDOS EN EL COCHE

Así, ha aclarado que tomó el coche el 6 de febrero de 2016 después de que su padre fuera a recogerlo al trabajo, de donde lo acababan de echar, de manera que cuando pararon momentáneamente a comprar el pan, él se quedó en el coche aparcado en doble fila. Una vez ahí, ha asegurado que algunos coches comenzaron a pitar y que entonces él se asustó y tomó el asiento del conductor, con lo que inició su carrera por la Avenida de Cabo de Gata en dirección a la Universidad de Almería.

De este modo, ha asegurado que no recuerda haber efectuado el trayecto en el que colisionó con varios vehículos aparcados, embistió a un grupo de ciclistas, chocó contra la entrada del centro zoosanitario e impactó contra un autobús urbano y al menos dos coches en circulación, sin ocasionar daños personales.

Igualmente, ha reconocido conocer solo por referencias posteriores de sus familiares y de su abogado que, cuando paró el coche y lo dejó en mitad de la calzada, se sentó en el bordillo del paseo marítimo, se hizo varios ‘selfies’ con su móvil haciendo el signo de la victoria con los dedos mientras fumaba y, finalmente, se tiró al mar cuando los agentes de Policía Nacional fueron a detenerlo.

«No era consciente de lo que estaba haciendo hasta que llevaba preso uno o dos meses y una noche empecé a llorar. Necesitaba ayuda», ha narrado tras negar que hubiera consumido algún tipo de estupefacientes y añadir que, el día anterior a los hechos, había acudido a urgencias donde un facultativo le había recomendado acudir a un psicólogo. «No me dio tiempo, exploté al día siguiente», ha apostillado.

Durante la vista oral han declarado una decena de testigos, quienes han reconocido haber sido resarcido de los daños provocados por el suceso. Así, quienes pudieron apreciar la marcha del todoterreno blanco, han explicado que vieron cómo el conductor serpenteaba en su marcha y arremetía intencionadamente contra los vehículos. Varios de estos testigos han apuntado además que el joven «se reía» al volante o que tenía una expresión «como ida». «Iba chocándose y riéndose», ha referido uno de los conductores perjudicados.

El conductor, durante su trayecto, también entró «a gran velocidad» en la rotonda de la Avenida de Cabo de Gata con la calle Nueva Almería «impactando con un vehículo que tenía preferencia» y en que viajaban un matrimonio y su bebé de dos meses que acababa de salir de una clínica, aunque ninguno sufrió daños físicos.

«SE HA PASADO UNA PÁGINA TENEBROSA»

El abogado Juan Marfil ha indicado a los medios tras la vista que su defendido ha conseguido pasar «una página tenebrosa» tras el tratamiento psiquiátrico recibido después de los hechos, de manera que ha evolucionado favorablemente hasta tal punto que se le ha retirado la medicación psicótica que le era administrada y actualmente está bajo un «control semestral».

Tras apreciar la «gran sensibilidad» de la Fiscalía, ha apuntado que desde el principio se incidió en que el acusado tenía «anuladas» sus capacidades volitivas y cognitivas como consecuencia del brote que sufrió, por lo que el joven «no era imputable» y procedía, por tanto, su libre absolución tal y como ha confirmado ‘in voce’ la magistrada.

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